No lamentes tu suerte

“No lamentes tu suerte, tus obras fracasadas,

Las ilusiones de una vida que llorarías en vano” K. Cavafis

 

No lamentes tu suerte.

 

Hoy me pide el cuerpo escribir a corazón abierto,

sin anestesia que valga, apretando los dientes

y desatando la lengua, despegando esta mordaza,

como una buena manera de levantar

el velo que ensombrece y aprisiona la singularidad del alma.

 

Hoy escribo, como siempre, no sabiendo bien qué,

ni cómo, solo me guía lo que siento,

y quisiera dar una fuerte patada contra el suelo,

acaso con la vana intención de hacer brotar bajo los adoquines

la consigna del mayo francés “sé realista, pide lo imposible”

para extraer las preciadas gotas de lluvia

que irrigasen mi corazón, hoy un tanto desmejorado

más no encallecido, en  la ternura siempre cultivado.

 

“Cuando la memoria del cuerpo se despierta,

cuando los labios y la piel recuerdan,”

y tu cuerpo queda atravesado por el dolor, haz  como Marco Antonio

escucha con emoción la música exquisita, más nunca con lamentos

 ni quejas de cobarde, y despide la Alejandría que así pierdes.”

 

Hoy lloras como hombre, la utopía que no supiste defender,

pero sabes que en tu apuesta no todo fue un sueño

así lo atestigua y da fe, está lágrima valiente

que resbalan ahora  por tu mejilla, como vivo reflejo

donde se condensa la pura y real pérdida.

Con este poema también despides tu Arcadia que así pierdes

y en su homenaje evocas un rocío fecundo

que traiga a tu alma yerma la promesa de un nuevo mañana.

(poema 34.  8-12-16. J. Porro)

Cuando su destello de luz

Cuando su destello de luz

 

Cuando su destello de luz no me alcanza

y el sol de su alegría es eclipsado

por una nube negra preñada de malos presagios,

acontece entonces, que mi voz en lugar

de quedarse languideciente, eleva esta plegaria

queriendo provocar su lluvia bendita.

.

Igual que ostra orfebre habita en mi oquedad

un espléndido vacío, permeable al rocío de su néctar,

perlas de lluvia que resbalan y se filtran  por mi cuerpo,

como salobres lágrimas acariciando la noble cicatriz

que excavan un surco de genuino placer en mi alma.

 

Tan alojada en mi corazón, tan dentro de  mis entrañas

presentir su ausencia, es quedar cortado de mi interior intimidad.

Es menester la luz de sus ojos, el agua fresca de sus labios,

y las gotas savias de su germinal ternura para metabolizar

los granos de arena con los que segregar poemas,

para tejerle  el collar de perlas que ornen su fina garganta

mientras mi  voz está afectada por la afónica soledad.

 

Sabes bien que cada poema segregado

es tu singular invención para llevar  el duelo a buen puerto,

un “savoir faire” para saber el mejor modo de perderla

y asumir su perdida en el presente de su ausencia.

 

Paradójicamente y al mismo tiempo, tu  modo de ensalzarla,

de alzar la voz para ganarla, provocando aquí y ahora esta plegaria,

no busca acaso:  ¡hacer descargar el amor y la furia en la Mujer que

causando tu deseo, deje indeleble destello de luz en tu alma.!

(J. Porro.poema 33. 25-11-16)

Me gustas cuando tu ausencia es tu “presente”

“Me gusta cuando callas porque estás como ausente,

Y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca” (Pablo Neruda)

Me gustas cuando tu ausencia es tu mejor “presente”

 

Me gustas cuando te busco y tu ausencia

da la medida de mi tiempo, de la fecunda espera

mientras tomo una cerveza y saboreo con deleite

el libro que tengo siempre a mano; es mi más leal  conjuro,

mi mejor compañero, por si te sustraes a la cita,

aunque finalmente siempre apareces,

y ofreces tu mejor presente, justo cuando te encuentro.

 

Me gustas porque eres la constante invitación

a inventar los pasos que me separan de ti,

y aunque quiera tener pies alados, ocurre

que el inexorable paso del tiempo quiere pasar

por encima de mí, sin saber que por debajo se debate

con tierna furia un corazón palpitante.

 

Me gustas porque contigo sé que tengo que cambiar

mi carrocería oxidada, trucar el motor de mi vida,

hacer magia y sacar algún truco de mis chistera;

pero me gustas más aún  cuando tu ausente presencia

apunta al vacío de mi vida truncada. Entonces, eres faro de luz

en lo que tengo pendiente de realizar en lo aún por venir.

 

Como buen pirata bucanero,

no puedo  atracar en tu costa, ni localizar

donde escondes tu evanescente tesoro

sin contornear tu cadera.

Y mi carne  se templa atravesando el cabo de Hornos

y mi alma aún cercenada, goza de buena salud y apetito

anhelando cada día desayunarte.

 

En realidad me gustas sobretodo si  mi voz te sabe y toca.

( J. Porro. 22-11-16. Poema 32)

 

Ser Puerco Espín

Ser Puerco Espín

 

Ni te busco, ni te esquivo,

pero  como puerco espín,

te encuentro  en el camino,

dónde aprendo a labrar

la justa distancia para llegar a ser:

más  tierno que áspero, más leal que traidor.

 

La luz de tu alma es mi guía, es bálsamo

para mis heridas y poder mostrarme

“alegre, triste, humilde, altivo

 

Si despojado soy  de tus destellos

soy estrella errante, fugitiva,

flor cortada de su raíz, ajada,

puente maltrecho, quebradizo,

y tan  solo anhelando tu presencia

resurge lo valiente y yace lo cobarde.

 

Beber veneno por licor suave

sublime elixir que hace del amor

un espiritual don para ofrendar palabras

que nacidas en mi travesía del desierto,

están llamadas a besar tu alma

a recorrer tu suave piel morena

que mis resecos labios reciben

como bendita agua de mayo.

 

Ser puerco espín, es el tiempo justo

para hacer efectiva la cura de humildad

hasta acceder al otro de sí mismo.

Solo entonces, el tiempo todo lo cura,

salvo el incurable atrevimiento de entregar

la vida y el alma a un buen engaño.

 

“dar la vida y el alma a un deseñgano

Esto es amor quién lo probó lo sabe”.

 Fragmentos en cursiva pertenecientes a Soneto de L. de Vega.

(J. Porro. 3-11-16. Poema 31)

¿Quién te mando hacerte poeta?

¿Quién te mando hacerte poeta?

 

Si pudiera condensar mi vida

En tres grandes trazos, en tres agridulces tragos,

he de comenzar confesando

que si  quise ser poeta fue por el muy noble afán

de seducirla, conquistarla,

poniendo toda mi carne en el asador

y la mano en el fuego de su alma.

 

Si luego rompí a escribir como quién rompe a llorar,

lloviendo ríos de tinta sin consuelo,

y sin zanjar con mi sangre, sudor y lágrimas

mi deuda de existir, fue por no encontrar el modo

de enjugar su pérdida o lograr el buen olvido.

 

Quién hoy escribe este poema,

alza su copa, celebra y apura este trago

que por ser el último de los tres,

no es más dulce ni más amargo,

deja en mi paladar un refinado sabor de sal sublime

donde mi lengua degustó el insípido letargo.

 

Si a día de hoy no resolví el dilema forzado

de la escritura o la vida y tome partido por el

escribir viviendo o el vivir escribiendo, será porque

supe hacer con  los mimbres de mis ruinas y mis brasas

el cesto para alojar la brisa  fresca

donde se sostiene incandescente mi alma.

 

Si hoy este poema trae el deshielo a mi corazón aterido

y  mi cuerpo ajado resurge de sus cenizas,

es porque abrazado en el fuego lento de su alma,

el calor de su mirada y su voz caen a mi carne roturada

como germinal rocío de la mañana.

 (J. Porro. 20-10-16. Poema 30)

Igual que un ciego topo

Igual que un ciego topo

 

Igual que un ciego topo

cuándo  tu cuerpo queda trabado

y no sabe cómo  emerger a la luz,

tu alma incansable trabajadora

seguirá segando la hierba bajo tus pies,

como araña tejedora hilara y deshilara la red

donde estabas fijado atrapando musarañas.

 

Es así como vas creando las condiciones para salir

y enraizar tu deseo en el singular acto de

tejer tu existencia  sobre  tú  primordial vacío.

 

No sostiene tu vida ninguna otra verdad

ni  otro saber que el de asestar un tajo firme

en tu corazón endurecido, más no  encallado.

 

Tu cuerpo podría  haber sido un duro pedernal,

hueso duro de roer, de no haberlo hecho hablar

con el cortante filo la escritura para circunscribir,

ceñir tu agujero negro y desde la nada de tu ser

inventar el fuego,  las chispas de tu centelleante alma.

 

Este pálpito,  que hoy me inspira este poema,

abre en canal mi carne, e infunde a mi corazón agitado

más allá del  temblor y la ternura,  un deseo decidido

para abrir las compuertas de mi alma a la vida.

Hacer del goce opaco y ciego que invade de mi cuerpo

el camino más esclarecedor y  certero, sin atajo, de ir tejiendo,

reconstruyendo el dinamitado puente que conduce a la mujer.

 

Oh ciego Tiresias! ¿Acaso tú sabrías

como resolver la  paradójica existencia de

en el agujero traumatico que abre la Mujer

tener que erigir mi singular pedestal de luz y fuego

que anima mi razón de ser y la cura de mi vivir?

  1. Porro. Poema 29. 8-10-16.

 

Oh Aquiles! el de los”pies ligeros”

Oh Aquiles el de los “pies ligeros”

 

Oh Aquiles el de los “pies ligeros”!

de nada te sirvió estar provisto de pies alados

cuando finalmente  aprendiste en carne propia

que jamás darías alcance a la tortuga.

 

Tú, digno heredero de Aquiles, ya no tienes necesidad

de seguir haciendo de  tu cuerpo un potro de tortura,

un pura sangre azuzado por un continuo picar de espuelas

atrapado en la incesante búsqueda de no sabes bien,

qué oscuro, fugitivo e  inapresable objeto.

 

Así mujer, te escabulles  en tu inasible levedad

que solamente podría darte alcance

si como  poeta lírico fuese capaz de elevar mi voz

hasta  tocar la médula de tu alma,

o si con  mis notas más agudas supiera dar

el do de pecho que entrara en resonancia

con  la copa de tu corazón hasta estallarla.

 

Oh mujer! cómo  desearía verte arrebatada,

subvertida por el empuje de mi ebriedad dionisiaca

exhalando en tu boca mi aliento de amor divino.

Las palabras que hoy rebosan por la comisura de mis labios

tienen  como su mejor vocación y destino tocar tu alma,

galopar cual jinete alado a tumba abierta

por tu cuerpo y resbalar como fluida savia

hasta el centro de tu ausencia

irrigando el corazón de tu ser, ahí donde la nada anida.

 

Mujer sé bien que cada poema, aún sin ser logrado,

Cree en tu existencia, y crea, obra como por ensalmo

el milagroso efecto de convertir mi tortuoso caminar

en el gozo de reencontrarme con mi singular tortuga.         

 J. Porro. Poema 28. 23-9-16

Cuando tu mirada quede anclada

Cuando tu mirada se quede anclada

 

Cuando tu mirada se quede anclada

en el fluir de los cuerpos exhumados,

navegando vencidos en eterno sueño

por las aguas del Ganges,

cuando por tu rostro

resbale un hilo de sangre

sin poder cesar la hemorragia del alma…

 

Entonces, no dudes en  avísarme

para saber hacerte entrega de  mi cuerpo perfumado,

que iluminado por noches de insomne luna

remontará la corriente hasta el origen donde  yace

tu ser oculto arañado  por la maleza y la sombra.

 

 

Si mi alma siente la llama de tu corazón

y   por  tus manos desea ser agasajada,

quedará investida de una fuerza sobrenatural

para emprender el viaje

colindante con la oscura herida

y renacer como arcángel de luz sanadora.

 

Para ceñir tu cadera,

 

iré trenzando pétalos de amapolas

guirnaldas sobre tu límpida cintura

donde  calmar  mi sed de agua pura.

En  la corola de estos versos

te envío un soplo de brisa fresca,

aunque no sean capaces de hacer cesar

el fluir de tus lagrimas rojas,

ni desceñir la corona de espinas

donde tu mirada anclada llora y se cura.

Poema 27. 3-9-16. J. Porro

Navegando por tu profunda superficie

Navegando por tu profunda superficie

 

Hay poemas que se escriben sin saber,

o sabiendo que cierran en falso una herida.

Y otros llevan en su entraña un “ritornello”

que respiran y beben en la enigmática,

extraña fuente,  del escribir sobre

eso que no se inscribe, herida abierta en verdad

que no se deja cauterizar y permanece  “siempreviva”.

 

Allí en el confín donde el existir de la Mujer,

se diluye en el sin fin, el  sin límite

de su evanescente apariencia,

allí donde tras rasgar el último velo

queda solo el redondel quemado de la nada

o el agujero de su continente oscuro;

ahí descubrí tu alma de centellante luz

e hice entrega en contingente inconsciencia

de mi cuerpo y alma izados hasta cegar mis ojos,

hasta hundir mis  oídos y caer a manos llenas,

como incansables yemas deleitándose en tu piel,

y auscultando tu  profunda superficie.

 

Estas palabras que hoy respiran por mi herida

vuelan a pleno  pulmón y pluma abierta

cuando mi alma queda por ti,  en ti sub-vertida,

te arañan, te acarician y  nombran

en ese instante eterno donde mi existencia

no siempre cauta se caracteriza.

(Poema 26. 26-8-16. J. Porro)

 

Seminario X del ICF “la angustia” impartido por H. Brousse.

Seminario del Instituto del Campo Freudiano

Seminario X “La angustia de J. Lacan”

 

Cap. XIX: El falo evanescente.

Cap. XX: Lo que entra por la oreja.

Cap. XXI: El grifo de Piaget.

 

Capítulos impartidos por: H. Brousse (4-6-16)

Transcripción libre realizada por: Javier Porro.

 

La angustia es un seminario clave en relación al objeto a, donde es precisado, desvelado y comienza la enseñanza de Lacan con su invención en este seminario X.

He trabajado tratando de llevar la enunciación de Lacan al final de este recorrido inventivo, dejándome llevar por lo que me parece claro que se interesa Lacan al poner en relación el objeto a con las teorías del objeto de los psicoanalistas postfreudianos, especialmente K. Abraham. Frente a la teoría de los objetos libidinales, la teoría más clásica, Lacan se posiciona eligiendo, buscando la manera de pensar el objeto a partir del sujeto del lenguaje y a partir de la función del objeto en oposición a los postfreudianos en una orientación lógica de cómo va a quedar el objeto causa.

Se trata de buscar el elemento clave del funcionamiento del objeto, a diferencia de los postfreudianos que se arreglaban la teoría a partir de la cronología, del supuesto progreso de la niñez a la edad adulta que pensaba el objeto genéticamente dentro de un desarrollo que identificaba la evolución del niño.

El seminario de Lacan es un extraerse de este desarrollo progresivo y utilizar la vía lógica, funcional, más relacionado con la pregunta de para qué sirve, y no tanto del cómo se transforma el objeto.

En este seminario añade la voz y la mirada que no existen en tanto objetos para la teoría postfreudiana. ¿De qué él se extrae? ¿Desde dónde habla? Se extrae de la diferencia entre genética, desarrollo, tiempo cronológico y función lógica. Pero también habla desde otro lado que jamás va a ceder, es el hecho que no hay diferencia en psicoanálisis entre el sujeto y el objeto.

Se ve en este congreso en Baltimore sobre el estructuralismo donde dice que no hay diferencia al principio entre el sujeto y el objeto. Se puede formular de manera matemática, hay un problema, o empezamos con uno o con dos. Los postfreudianos trabajan la ego-psicology, eligieron el uno y jamás consiguieron hacer el dos, y por eso la teoría de la génesis, del desarrollo como al encuentro con el Otro imposible, y por esto el autoerotismo y de manera forzada el dos.

En esta conferencia de Baltimore en que lo Uno es lo Otro, el S1 que te constituye es lo Otro, es decir que no te pertenece para nada, es depositado en el Otro. Al final del cap. XXI “el grifo de Piaget” en pag. 315: “Diremos provisionalmente que ahí es donde debe emerger, en una forma pura, el deseo en el Otro…El hecho estructural del que sólo nos percatamos nosotros es que, hasta cierto momento del análisis, haga lo que haga, sea cual sea el refinamiento que alcancen sus fantasmas y sus prácticas al construirse, lo que el obsesivo capta de ellos es siempre el deseo en el Otro”.

Los objetos están dentro del Otro y entonces, ¿Dónde está el sujeto? dentro del Otro también, un sujeto representado por un significante para otro significante implica que el sujeto está dentro del Otro. La diferencia entre efecto y causa, así como una revisión epistemológica del concepto de causa para Lacan, es lo que vemos en estos capítulos.

El sujeto está dentro del Otro en tanto que es efecto, representado por un significante, pero en este seminario X al final ubica al objeto también dentro del Otro, no como efecto sino como causa. Entonces se puede entender la frase de Baltimore donde Lacan dice que no hay diferencia entre el sujeto y el Otro, el problema es cómo se diferencian.

Lo que viene como agente de la diferenciación es la demanda, algo que tiene que ver con las palabras, la demanda que no el deseo. Así en pag. 315: “para cubrir el deseo del Otro, el obsesivo tiene una vía, es el recurso a la demanda. Observen a un obsesivo en su comportamiento biográfico, en lo que he llamado hace un momento sus tentativas de encontrar una vía de paso en lo referente al deseo. Estas tentativas aunque sean las más audaces, complicadas, refinadas, lujuriantes, perversas en la consecución de su objetivo, están siempre marcadas por una condena original. Siempre le es preciso hacérselas autorizar. Es preciso que el Otro le demande eso”.

Lo que permite diferenciar entre la vertiente objeto y sujeto que le caracteriza a la vez, es la  demanda del Otro. Las palabras claves que en un análisis hay que hacer surgir, no del lado del superyó, ni del Ideal del yo, pero que funcionan como marcas, y estas marcas producidas por la demanda hicieron que el sujeto se diferencie en cadena significante de un lado y objeto de goce pero dentro del Otro.

Para que pueda funcionar el mecanismo en juego es ponerlo dentro del Otro como si no viniera de nosotros, es el funcionamiento paranoico. Por ejemplo: “yo fui la muñeca de mi madre” en tanto objeto  que pongo dentro de mi madre para reprochárselo. La frase “el deseo en el Otro” es un pasaje del deseo del Otro hasta el deseo en el Otro. El deseo del Otro es fundamental pero en tanto objeto tiene que ponerse dentro.

Sobre el tema de la guerra la película “salvar al soldado Rayan” donde el inicio es la masacre con el desembarco en la playa, pero para que los cuerpos estén fragmentados tenemos que remitirnos a una escena en la que un soldado las  balas le cortan una parte del cuerpo, y el tipo ve su brazo y se vuelve a recogerlo totalmente asustado porque su brazo estaba puesto en el Otro, en el espejo que le devuelve la forma adorada. Este brazo al ser extraído de la buena forma de la imagen totalizante ya no está más en ningún lugar ni en el Otro, ni en la forma del Otro imaginario. Está fuera de lugar, queda como resto no integrado a la forma imaginaria.

Tenemos primero el efecto que la relación sujeto objeto es desarrollada sin el recurso a la genética, pero se ve bien que Lacan lo hace por medio de un debate donde haya más información sobre la biología, la función desarrollo a nivel perceptivo emocional…toma estas informaciones para hacer otro uso que el cronológico, para reforzar un enfoque funcional partiendo de la no diferencia entre el sujeto y el objeto.

Respecto de la equivalencia entre el orgasmo y la angustia, precisa que el orgasmo cubre la angustia. La angustia más del lado del efecto sujeto y el orgasmo del lado efecto objeto que apaga el efecto sujeto en tanto que división. Te quedas del lado del objeto y deja de angustiarte esta división, por eso se le dice “pequeña muerte”. Sabemos que para llegar a un orgasmo hay que dejarse el control, la potencia, y el sujeto en tanto que efecto báscula, cae, del lado del objeto. Es un instante no se puede vivir así, uno se muere si vive así.

Hay una clínica de las adicciones del mismo tipo que el efecto buscado por la droga para hacer desaparecer la dimensión subjetiva. Implica un desvanecimiento, soy un significante para otro significante “soy francesa” no significa nada si no hay españoles. De qué sirve decir “yo soy francesa” funciona si no somos todos franceses, si fuéramos todos  yo diré soy parisina, y si todos fuéramos entonces diría yo soy “burguesa intelectual” y así al infinito sin poder jamás encontrar este ser porque es la falta en ser por la mortificación vía del significante. Esto sirve y nos creemos esta identidad, pero podría decir soy valenciana, y ustedes podrían decirme que no, y yo que sí.

Sería el mismo fenómeno que en América con una defensora de los derechos de los negros, pero resultó que era una mascarada porque era totalmente blanca, pero ella dijo que era negra, pese a haber constancia de una fotografía de infancia rubia y con ojos azules. Hay por tanto, la posibilidad de encarnar todo lo que al espíritu común parecen locuras, sin embargo, no es más loco decir que se es negro y no serlo que ser negro y serlo. Paco Roca, al hilo de este ejemplo comenta el caso de un paciente negro que habría ido a exigirla al médico que le reconociera como blanco.

La película “Kung Fu panda” que recomiendo sobre las identidades en relación a la pertenencia, es un oso panda pero que fue educado como pato, entonces es pato o panda? No hay otra identificación que por medio del modo de goce, que por medio del objeto. En esta película se plantea el conflicto de reconocimiento entre dedicarse a las artes marciales, el entrenarse en subir escaleras y la costumbre de  no comer y por otro lado el padre le dice que los pandas no suben escaleras y el goce oral es valorado, entonces sumido en este conflicto se encuentra con el rival malo con el que entabla un duelo que lleva al panda a transformar su goce incorporando el del Otro.

El sujeto en su falta en ser no podrá adoptar ninguna identidad que venga al lugar de la identidad constituyente, ni tampoco podrá llenarla con la identificación con ningún objeto porque eso te destruye en cierto modo y la solución es hacer un síntoma, lo que utilizo para hacerme representar “soy una madre”. El síntoma es el reconocimiento  que le falta en ser en tanto que hace falta, es el único operativo que tenemos y es lo que se logra en un análisis.

La primera parte del cap. 19 la tomo en tanto que orientación por la pag. 278. Para leer esta primera parte como es la idea que Lacan tiene de la enseñanza en general y Miller la titula  pedagogía de la castración. Los que tienen niños en consulta, la diferencia en los aprendizajes tiene que ver con un problema de castración, sea neurosis o psicosis, como condición de una relación x con la castración. Lacan define la posición del enseñante como una posición analizante, no es como analista, sino de su no querer saber, lo que no quiere decir que no sepa.

No es a partir de su saber que enseña sino a partir de lo que no sabe, esto es fundamental porque es el único medio para transmitir la condición de movilidad del deseo desde la posición de enseñante que es su castración. Puede ser informativo o reemplazado por una emisión de T.V., de radio, pero el establecimiento que hace del texto Lacan es preservando la posición de enunciación. Pag. 279: “todo el interés de la pedagogía escolar es captar este punto “vivo”, y hacer avanzar lo que se llaman las capacidades mentales  del niño…se hace algo que no sólo tiene un efecto de prematuración, un efecto de apresuramiento sobre la maduración mental, sino que, en determinados periodos que se han llamado sensitivos…, permite obtener verdaderos efectos de apertura, incluso de desencadenamiento”. “Vivo” y no “crucial” es el término que Lacan elige para hablar del pase y de la elección de los pasadores. La manera en que toca en las tripas de las personas en su deseo desconocido de sí mismo.

Se trata de estar antes en el espacio del niño y desencadenar algo, los profesores que han contado es porque han desencadenado algo que desconocíamos antes. Pag. 279: “El hecho de que cierto pedagogo haya podido formular que sólo hay verdadero acceso a los conceptos a partir de la edad de la pubertad merecería que dirigiéramos ahí también nuestra propia mirada, que metiéramos nuestra nariz…con el término de complejo empleado por nosotros…, en función de un vínculo que debe establecerse entre la maduración del objeto a, tal como yo lo defino, y la edad de la pubertad”.

Entonces el acceso al concepto supone enfrentarse con el “no hay relación sexual” por esto Miller tituló como pedagogía de la castración, de la falta, es decir, pedagogía del deseo. El momento del aprendizaje de una verdad tiene que ver con el deseo. Por esto no hay transmisión sin transferencia, aunque hay jóvenes que aprenden solos sin ninguna pedagogía, sería interesante cuando vienen a análisis que tipo de transferencia establecen.

La segunda parte es organizada por la equivalencia, por la voz y la angustia de castración pero es dedicado a la voz, y la tercera parte lo que centraliza es la equivalencia entre orgasmo y angustia hablando de la diferencia entre deseo y goce. La copulación humana es algo transcendental se podría desarrollar lo transcendente. El momento en el que estamos hace de la genitalidad un encuentro con lo real.

La diferencia entre hombre y mujeres en relación con el complejo de castración, en pag. 285:  “Quisiera recordar, de todas formas, qué ocurre con las relaciones, de entrada salvajes, por así decir, entre el hombre y la mujer. Después de todo, de acuerdo con lo que les había adelantado acerca de la relación de la angustias con el deseo del Otro, una mujer no sabe con quién tiene que vérselas,no se encuentra ante un hombre sin cierta inquietud sobre el punto hasta donde la podrá llevar al camino del deseo”.

Otra pregunta clínica ¿Qué es un hombre para una mujer en este momento de encuentro con la sexualidad salvaje? Lacan lo caracteriza no como angustia, pero si como inquietud. Hay todos los prejuicios, pero más allá la relación con los objetos que tienen los hombres no es la misma y no apunto al sexo biológico.

Pag. 286: “El deseo de la mujer está igualmente gobernado por la cuestión, también para ella, de su goce. Que del goce ella esté no sólo mucho más cerca que el hombre, sino doblemente gobernada, es lo que la teoría analítica nos dice desde siempre. Que el lugar de este goce está vinculado al carácter enigmático, insituable, de su orgasmo…” ¿Qué quiere decir doblemente gobernada? A nivel de lo simbólico es gobernada como sujeto por su goce y es gobernada como objeto por el deseo del Otro.

No es posible, no es todavía visible que una mujer sea gobernada por el lado del todo y del no-todo, a lo que apunta es a una doble posición en el intercambio, en el lazo social. La mujer está como objeto de intercambio en el lazo social, en la Biblia está el mandato “no desearás la mujer de tu vecino”.

Los dos lados que la gobiernan comienzan a prepararse antes del descubrimiento de “Encore”. Lacan tiene la idea de que lo insituable del orgasmo tiene un carácter enigmático, no porque vaya a caer del lado del fantasma o del lado del otro goce, sino por estar del lado del enigma femenino, el enigma de la feminidad corporal, incluya a todos los seres hablantes no solo a las mujeres.

Tengo una paciente joven que tiene la idea de ir un día vestida a la universidad de hombre y otro vestida de mujer. Se pone delante del espejo desnuda para ver si se gusta, y por primera vez vio su vagina, como algo raro como si no le perteneciera, como si fuera otra y no le pareció  bonita. Ella decía que se había extraído el significante vagina como extrañeza, pienso que eso tiene que ver con el goce enigmático.

Es importante en estos capítulos no perder el hilo en relación con la función de la causa, debe ser pensada a partir de la hiancia, lo que es contrario a nuestra idea general, no es del lado de la explicación ni del lazo entre la causa y el efecto.

Valencia 13 de Junio de 2016.

F. Javier Porro.