Seminario del I.C.F. presentado por Enric Berenguer Seminario X “La Angustia” de J. Lacan.

Seminario del I.C.F. presentado por Enric Berenguer

Seminario X “La Angustia” de J. Lacan.

 

Cap. XII: La angustia, señal de lo real.

Cap, XIII: Aforismos sobre el amor.

 

Capítulos impartidos por: Enric Berenguer. (13-2-2016)

Transcripción libre realizada por: Javier Porro.

 

(Se inicia el acto con unas emotivas palabras de Nati a la memoria de nuestra compañera recientemente fallecida Concha Carretero).

 

En estos  capítulos  XII y XIII vamos a hablar de manifestaciones de lo real, la muerte es una, la muerte presentifica  a lo real como lo que está en relación de exclusión respecto de lo simbólico, nombrar lo innombrable. Como Freud plantea en un apartado de la Interpretación de los Sueños, la muerte de seres queridos y el duelo es la reorganización de lo simbólico para acoger una falta real, que es una falta libidinal, algo de nuestra libido estaba depositada en esta persona. Freud habla como tentáculos (símil con la ameba, paramecio) que operan como pseudópodos hacia un destinatario.

La muerte es una paradoja porque el soporte de esta libido desaparece, es como una mutilación. Hoy abordamos lo real, lo que para Lacan es un objeto, la muerte es adecuada para plantear lo que está en juego al estar en relación con la dimensión pulsional de la vida. El sujeto del lenguaje se corresponde con un punto simbólico  que encontramos más purificado  en las tumbas. El Nombre perdura más allá de la muerte del cuerpo y Lacan dice que lo simbólico no contiene lo vivo. De alguna forma va planteándose como reintroducir lo vivo,   es significante, sujeto del lenguaje y al mismo tiempo está la dimensión de la corporalidad, del cuerpo donde va introduciendo la dimensión de lo vivo.

El Seminario X es un momento importante en esta reacomodación para incluir la libido freudiana en el corazón de la vida del sujeto. De  ahí el interés de  los capítulos XII y XIII. Hay que insistir  en el detalle de que no son teorías cerradas, rígidas, se ve como Lacan está trabajando, avanzando en la teoría para dar cuenta de la clínica. Es una posición epistémica de  no saberlo todo, reconoce  algo de lo real que se escapa, escurre, aunque intentamos circunscribirlo.

Lacan va a tratar de tomar la angustia como un fenómeno que permite conocer la estructura misma, la ventana por la que se puede ver algo, no es una investigación psicopatológica. Toda su investigación está basada en tomar los fenómenos clínicos como ventanas a un real a situar. La angustia, (tomando el referente de estos investigadores centenarios que muestran su entusiasmo por saber cómo las ondas que emiten los agujeros negros van a producir cambios cosmológicos en el futuro, en la eternidad..) sería como un eco del big-bang del sujeto, un ruido de fondo donde el sujeto previo que es antes que nada un cuerpo, antes que sujeto del lenguaje, se enfrenta a lo que es la necesariedad “ananké” la necesidad absoluta que ese sujeto cuerpo tiene que pasar por el lenguaje.

La referencia a la “ananké” se relaciona con Edipo en Colona cuando aparece la referencia al “mejor no haber nacido” bonita expresión  en sentido trágico que sitúa Lacan en una reflexión filosófica.  La angustia es este ruido de fondo de este momento inicial que no se puede abordar directamente, pero queda algo, situar esa X del enigma con un Nombre. Lacan plantea este esquema de la X inicial y luego ya le da el nombre de goce. Mantiene la tensión de la X como algo a reconstruir a partir de los efectos.

Les ponía el ejemplo del descubrimiento de las ondas gravitatorias que han capturado el ruido de dos agujeros negros. Aquí finalmente Lacan plantea que hay un eco es esta dimensión del goce que muy precozmente va a quedar tapada, elaborada por todo el aparato del lenguaje. De alguna manera  la función del deseo que ya Freud aisló como fundante en la experiencia del análisis de lo que es ese momento inicial, pero para entender cómo se pasa de ese sujeto mítico del goce hay que pensar el deseo como lo que permanece de su libido inicial mortificada por el lenguaje. El deseo tiene el estatuto de este resto. En las tablas A y S veremos el funcionamiento, (remite al cuadro de la pag. 176 de la angustia entre X y deseo).

Pero para plantear la angustia como el eco de este momento inicial, Lacan toma respecto de la fenomenología del miedo, los ejemplos de Chéjov en una novela corta traducida con el título del Horror, pero la palabra que más se ajusta sería la de pavor. En el sueño que se narra del perro se trata del pavor que produce lo inexplicable propio de la N. obsesiva. Una versión más histérica podría estar más  encantado con lo inexplicable.

El análisis de Lacan para distinguir el pavor de la angustia, es que ésta última no es cuantitativa, no son miedos comunes, la diferencia con el pavor tiene que ver con un rasgo no de peligro exterior sino interior. La diferencia es topológica, el  miedo frente a lo que está delante y la angustia es una topología distinta respecto de lo que está dentro pero también detrás.

En relación a esto el estatuto del objeto como causa, es un matiz respecto de Freud, la pulsión como causa de la angustia y en Lacan del objeto pero que concierne a la pulsión como causa. La diferencia es importante, está aludiendo Lacan a que la manifestación de la angustia se produce siempre a partir de condiciones particulares, no hay la pulsión en general.

Lacan habla igualmente de condiciones de goce. La angustia tiene condiciones más allá  de las sensaciones del relato genérico. Ej.: tengo miedo a los  aviones, pero qué quiere decir  que me angustia subir al avión, porque justamente el relato evidente tapa la específico de su angustia. Detrás del miedo, la angustia surgió  en una coyuntura  que explica una experiencia concreta que se produjo en un avión relacionada con una palabra oída, algo visto en concreto. Es el caso de una chica que atendí que antes del ataque de angustia, sentía  un placer y entusiasmo por haber conseguido una separación respecto de su madre.

Hay que partir del momento en que el relato del miedo, la construcción del relato viene a tapar el objeto causa. Se trata de  buscar el elemento que es definido, circunscrito, la angustia como señal Lacan la define como “señal de lo irreductible de lo real”. Tenemos algo de lo real que permanece irreductible a esta introducción de lo simbólico que hace que este real quede reprimido, metaforizado, implica que ya desde le Seminario IV es lo que hace el ser humano para metaforizar el goce, hasta que punto eso se puede metaforizar. Hay un trabajo sobre lo que correspondería a la sublimación freudiana, algo de lo pulsional pasa al sentido.

En el caso Juanito, algo del deseo de la madre, se vincula a su cuerpo, la erección y Juanito se angustia cuando algo del cuerpo resiste a la posibilidad de elaboración y el niño intenta construir una metáfora, le cuesta porque le faltan elementos del padre y la invención del caballo es lo que representa la potencia, lo pulsional, con una fuerza entre lo amenazador y lo fascinante, encarna el goce y el primer caballo es su pene erecto. El pene que no responde a las ordenes verbales.

Veremos si la neurociencia lo consigue al precio de borrar al sujeto. La neurociencia ataca la barrera ente el sujeto del significante y el sujeto del goce. En el Seminario IV aparece como si todo se pudiera metaforizar. Lacan sitúa los restos que no pueden pasar, pero siempre queda un resto pulsional que da un rasgo de lo imaginario. En Juanito que no se acaba de masculinizar, fantasea ser madre en una serie de niñas, se masculiniza pero su fantasear lo plantea como un resto que  no se acaba de metaforizar.

El fantasma generalizado de alojar este resto no simbolizable, pudiendo parecer una mala noticia es la esencia misma del deseo que se basa en que no todo es metaforizable. Lacan 2 años depués  en el Seminario 6 “El deseo y su interpretación” coloca al deseo  en el centro de la subjetividad pero falta la dimensión de lo real, lo que el deseo tiene que ver con lo real. Lacan ya plantea que además  de la dimensión imaginaria pone algo de su persona, de su cuerpo. Hay algo de la carne en juego en el deseo, aún sin precisar el vinculo entre lo real y el goce, este elemento de real en el corazón del deseo.

En el apartado 2 del cap. XII Lacan sitúa un tiempo lógico, nunca estaremos en el ruido del tiempo mítico del agujero negro, pero se puede reconstruir lógicamente. La angustia entre goce y deseo como un tiempo lógico, una instancia por un lado temporal, algo del tiempo que está en la estructura articulando la sincronía con la diacronía. El grafo ya incluye el tiempo, la flecha indica un antes y un después. Lacan trata de reducir a un tiempo lógico parte de esta X que son dos términos: la angustia entre X y deseo.

Volviendo a la tabla de la pag. 176 y la operación de división entre A y S, son pocos términos (columna de la izquierda: A, debajo a, y debajo S tachado; columna de la derecha S y debajo A tachado) pero uno se rompe la cabeza, Lacan está tratando de transmitir la complejidad, ¿por qué el  A tachado está en la columna bajo del sujeto. Está hablando de un proceso de subjetivación del Otro por parte del sujeto, es una operación en la que el Otro está castrado es la conclusión del sujeto, pero para que el a figure en la columna del A, es porque del A tachado  lo que queda para el sujeto del Otro es a. Habría que colocar en la tabla un vector donde a sería causado por A tachado.

Toda esta tabla parte de la “ananké”, la necesidad absoluta del sujeto de pasar por el Otro y encontrar en éste alguna inscripción de su particularidad, este sujeto tachado es lo que queda en el sujeto del Otro. Yo me pienso desde el Otro, mi sujeto mítico del goce, por la necesariedad de pasar por la máquina del lenguaje, plantea una interrogación del Otro. La institución del inconsciente supone un me pienso desde el otro lado. A partir de la constitución del inconsciente el sujeto del goce se desvanece. El sujeto tiene que constituirse en el lugar del Otro, solo existe a partir del significante y una operación interrogativa al Otro.

La expresión el sujeto del goce en la última enseñanza  anticipa el parlêtre, el nivel de la lengua como restos que no pasan por el fantasma sino que son previos, hay ecos que no pasan por el fantasma, el abordaje del goce más allá del fantasma. Lo que resta, permanece, es a lo que nos enfrentamos en el deseo y la angustia. Es esto lo que permite una dialéctica donde hay un momento anterior X/angustia/deseo. Es desde la angustia que implica un momento anterior que reconstruimos. Hay un pasaje difícil, enigmático cuando Lacan dice que lo irreductible es del orden de la imagen.

En Edipo rey, Yocasta se ha colgado, frente a eso en el relato de Sófocles, Edipo en colona,  se vacía los ojos con el broche del vestido de su madre, lo importante es la cuestión de la visión. En Edipo rey se vacía los ojos cuando ve a su madre colgada, pero lo terrible que siguió es que al golpearse con el broche y vaciarse la cuenca de los ojos, hay esta cuestión del no seguir viendo. Sin embargo, Lacan  destaca que en realidad el momento de la angustia no es tanto cuando se castra, sino el seguir viendo sin ojos. El Edipo en Colona destaca en el estar ciego una clarividencia, no puede dejar de ver, en el momento que está cegado se vuelve clarividente. Acompañado de Antígona en Colono (montículo donde debe ir a  morir), Lacan destaca que es ahí donde se convierte en clarividente, sabe donde debe ser enterrado como sabe también del futuro de Atenas en su guerra con Tebas para que  no sucumba.

El problema de la angustia no es el momento de la castración sino una visión, una mirada que es de otra naturaleza al no desaparecer. Introduce la cuestión de los objetos pulsionales nuevos: mirada y voz diferente de los objetos parciales. La diferencia respecto de las heces, el pecho, etc, es que son restos en los que  no opera de la misma forma la operación de la castración. Mirada y voz tienen una relación distinta con el sujeto del goce, tienen un estatuto diferente, es por esto que los autistas tienen dificultades parar separarse del objeto voz que tiene un estatuto topológico distinto. Quítale los ojos pero no puede dejar de ver lo que constituye la fuente de tu horror, lo que no se puede cegar.

Lacan busca la línea divisoria entre el objeto de la angustia y el objeto del deseo. Los mártires, caso de Sta. Agata y Sta. Lucia con la mostración de los ojos en una bandejita, imagen que por suerte los ciegos no  ven. Lacan viene a decir que esta mirada de Edipo cegado cumple la función sublimatoria del arte, es tomar el horror y lo convierte en lo sublimado. La maquinaria del deseo es convertir el resto irreductible en algo cercano a la función del deseo y el placer. La mirada está a caballo  del resto irreductible y del objeto del deseo, operación sublimatoria.

Los ecos del big-bang es la experiencia de la perversión como una experiencia subjetiva, un ir más allá de ciertos límites que el neurólogo no puede experimentar. Va a nombrar la experiencia religiosa y el sujeto perverso vinculando ambas experiencias. La exploración cristiana de la dimensión de la angustia, en Kierkeegard la angustia de Dios, es interesante por lo que hay en el cristianismo es el sacrificio del hijo estinado a Dios padre.” ¡Oh padre mío porque me has abandonado!” es el desamparo que también vemos en la psicosis. La pregunta es porque el sacrificio del hijo tiene que tener un efecto sobre el padre. Es la estructura de Isaac y Abraham porque Dios tendría que satisfacerse de la muerte del hijo de Abraham. En los mitos griegos también aparece el sacrificio de Eifigenia. Dios como otro que goza apunta a poner un límite cierta voluntad de goce. La angustia está vinculada al Otro dividido, Dios marcado por esta división y que se le calma confrontándolo con la muerte de su propio hijo.

Es este el vínculo de Lacan entre la religión y la perversión ya que esta se adentra en la exploración del Otro primordial y el objeto del goce que ha de pasar inexorablemente por el aparato del lenguaje representado en el Otro. Tiene que perder algo de lo vivo al pasar por el Otro. Siempre se da esta operación de pérdida, de objetos destinados a los dioses, el altar del sacrificio, objetos que pueden ofrecerse privándose de ellos. La religión es un construcción en torno a un sacrificio.

Se nombra en el yihadismo un Dios que goza con la muerte y la destrucción, tiene que ver con lo que dice Miller en el discurso yihadista en los jóvenes no hay la dimensión masoquista del cristianismo, es un rasgo del islam, es lo que hay que leer de este rasgo como religión no masoquista, sino que en un punto se acerca a lo sádico, a lo destructivo. Dios está contento al ver a los infieles decapitados. También en la religión cristiana se ha matado en nombre de Dios…pero Lacan toma  en serio la relación entre perversión y religión en el encuentro con otro que goza, toma el masoquismo y el sadismo con un enfrentamiento con el Otro del goce. Aquí hay un borde entre angustia y goce, en realidad el masoquista más que sufrir trata de explorar la angustia del Otro. Dios va a decir basta, ya ha corrido bastante sangre, se busca el momento en que el Otro ya no puede seguir gozando del dolor de la víctima.

¿Y en el sadismo cuál es ese más allá? Es la frase que Lacan toma en los ciento veinte  días de Sodoma. Si nos vamos al texto en la pag. 179, en el tercer fragmento. En este texto de Juliette lo que Lacan quiere destacar, la consecuencia que extrae de este episodio donde lo que dice el texto es estar torturando a Juliette “sentir sus uñas en forma de garfios imprimiéndose en mis nalgas…” Un goce en el que el torturador introduce sus dedos en la vagina y le dice a su ayudante mostrando sus dedos ensangrentados “estoy exultante tengo piel del coño”. Esto aparece en el seminario mal traducido porque ya estaba mal traducido en la edición francesa.  En español la misma palabra  en francés puede significar  “coño” y “tonto”. Entonces la frase que aparece en la traducción “He hecho gritar al torturado, me he cargado al tonto” está mal traducida y se ve claramente que es el “coño”.

Es importante restituir este error, más allá del masoquismo que busca la angustia del Otro, más que el goce de su dolor. El sádico más allá de la angustia lo que busca en su víctima, es extraer, arrancar del Otro su objeto a, se trata de ir a lo que sería al reverso del sujeto que es lo más oculto. Más allá del sujeto del deseo ese encuentro real constituyente que se perdió para siempre con el sujeto del goce. El sádico es un explorador que busca ese resto de real  más allá de  los velos del lenguaje, más allá de toda metáfora, más allá de todo semblante de belleza. Se trata del atravesamiento de la dimensión sublimatoria del deseo. Es el trayecto inverso ir desde los  restos a desear algo, aquí se trata de reconstruir hacia  atrás. Aquí a diferencia del error de la traducción el torturador está  exultante con este vampirismo sadiano de extraer piel de la vagina.

Lacan se plantea esta dimensión del objeto como real que queda tapado por el deseo, se trata de un objeto en su dimensión de real. Está tratando de reintroducir el cuerpo, hasta ahora era por el lado de lo imaginario y ahora es más el cuerpo de goce.

El falo como un objeto que entra en lo particular con una cualidad doble: tumescencias y erección. Hay ahí respecto de la fenomenología del “coito interruptus” la experiencia del organo relacionada con la detumescencia, cuando aparece la experiencia del órgano. Introduce la discusión de modo diferente a la perversión, pero también explora lo que queda tapado por la represión. Hay en el encuentro una exploración al ser más real del sujeto, no es como la perversión pero si con la emergencia de la castración  para que surja el ser más recóndito y perdido de cada uno.

El órgano cae, es un agujero, es un momento en que el sujeto se queda sin nada, y es una ventana ofrecida, el órgano masculino cae y en ese momento la ventana es la pregunta de cómo el otro goza de mi. Explora en la experiencia del amor otra vía  para acercarse a la franja entre amor, goce y deseo. No es el amor narcisista sino como agujero que implica la castración, y del lado del sujeto no es bastante con los objetos que yo le pueda ofrecer.

El capítulo siguiente “aforismos del amor” Lacan aborda la cuestión del amor y veamos estos aforismos. Dice frases repetidas: “el amor es lo que permite al goce condescender al deseo” frase muy sonora, aforismo que resiste a la comprensión, pero se trata de situar la posición compleja del amor entre goce y deseo.

El amor es el tratamiento de la problemática del goce y el deseo. Se interesa por un amor no tanto sublimado, narcisista, o bien como una forma de sublimación pero también le interesa esta dimensión de lo real del sujeto. El amor como un modo de situar el ser de goce del partenaire y de cada uno. El aforismo “Te amo porque hay algo en ti más allá de ti”. El amor está entre lo que hemos puesto, depositado en el Otro, pero para el sujeto después del big-bang  en el encuentro amoroso volver al punto original, pero lo que queda en el Otro  es más bien una parte del sujeto. No hay Otro porque lo que alcanzamos es un resto construido a partir de nuestro propio goce.

No hay relación sexual, no hay Otro pero a pesar de todo bordeando la angustia, la castración busca más  allá del resto de goce de cada uno. El amor opera en esta dimensión de lo que sería una metáfora del goce sino fuera porque el objeto a resiste a toda metaforización, no es significante. Cómo entender la frase “el amor permite condescender…” condescender  un término que tiene la resonancia de consentimiento del sujeto que nos sitúa en la dimensión  que Freud relaciona con la “behajung” que se sitúa  en el plano libidinal.

La identificación no se puede separar  de la elección de objeto, Freud habla del momento en que el sujeto infantil consiente en perder algo de su goce original, acepta los significantes del Otro.  Hay otros autores que leen el condescender a partir del esfuerzo de Lacan en el seminario VIII para pensar el amor de transferencia como una travesía que permite ir más allá del amor puramente narcisista. Cuando Alcibíades ante Sócrates, le  muestra que el objeto en juego no es Sócrates, sino que este más allá le muestra el fundamento ridículo en la seducción amorosa, este núcleo tapado por toda la construcción narcisista del amor.

La relación entre condescender y consentimiento sitúa el consentir en la aceptación de los significantes del Otro y vincularlo con la pérdida de goce. Consiento al Otro que tiene como motivo final el deseo a partir del resto de mi goce por mi paso por el Otro.  El amor es lo que ha permitido este trayecto, y la transferencia permite explorar este núcleo de goce tapado por la dimensión narcisista del amor.

El único acceso al Otro es el objeto a como resto, pero la paradoja es la de mi propio goce perdido como tal, aunque algo del Otro está presente en esta operación de rescate dónde están las condiciones del Otro. En los rasgos están las “muescas” a partir del encuentro con un Otro que no deja de ser una pregunta sobre la interpretación del deseo del Otro. En estos residuos encontramos el homenaje, el monumento erigido en la ausencia del Otro. El amor como un intento de volver a ese encuentro imposible con Otro que desapareció. El amor como un encuentro entre dos desapar

Seminario del I.C.F. presentado por S. Castellanos. Seminario X “La Angustia” de J. Lacan.

Seminario del I.C.F. presentado por S. Castellanos.

Seminario X  “La Angustia”  de J. Lacan. 

 

Revisión del estatuto del objeto:

Cap. IX: Pasaje al acto y acting out.

Cap. X:   De una falta irreductible al significante

Cap. XI:  Puntuaciones sobre el deseo.

 

Capítulos impartidos por: Santiago Castellano.

Transcripción libre realizada por : Javier Porro.

 

Introducción.

Voy a tomar como apoyo el libro “introducción al Seminario X de J. Lacan” realizada por J.A. Miller.

En estos capítulos que van desde el VII hasta el XI tratan de la revisión del estatuto del objeto y es la ruta que voy tomar. Difícil ruta en tanto se trata de transmitir el objeto a en Lacan, de cernir algo que no es del orden del significante, cuando se trata de ir más allá de una perspectiva terapéutica, de ir hacia lo incurable. Es ese punto del final de análisis lo que estamos tratando de cernir.

Son capítulos con una perspectiva clínica muy importante: el caso de Kris a propósito del caso de plagio y el  comer sesos frescos, la joven homosexual,  casos en relación al acting out.

J.A. Miller introduce al seminario X como un recorrido por la angustia previo al seminario XI “Los 4 conceptos fundamentales”.

Lo real para aproximarnos a dicho conceptos, decimos que está por todas partes, hablamos de un Seminario orientado por lo real, el encuentro con lo real, etc, lo real es siempre un elemento de exploración en la enseñanza de Lacan.

El significante es utilizado como una herramienta en el seminario de la angustia para excavar en lo real. No hay equivalencia entre lo real y el significante.

¿Por qué elige la angustia antes del Seminario de los 4 conceptos? Porque es una vía de acceso al objeto a, de aproximarse a lo real. Elige la angustia como desvinculada del concepto, de la cadena significante. La angustia se sitúa por fuera del concepto, de la cadena significante S1 S2.

El objeto a no está moldeado sobre la imagen, en el seminario X se procede a una descomposición del  nivel especular, hay una crítica a lo imaginario, al estadio del espejo. En cap. XXIV (pag. 352)  nos dice hay desconocimiento del objeto a “ aquel donde el objeto a se encuentra más enmascarado y, por este hecho, el sujeto está más protegido en cuanto a la angustia”.

El seminario en realidad más que tratar de la angustia es una coartada para explorar el objeto a. De lo que siempre se está hablando es de la articulación entre el hablar y el gozar y hay síntomas por esto cuando el instinto está perdido, pero finalmente el goce en el ser hablante es lo que no va, lo que por exceso o por defecto es sintomático, el cuerpo habla con síntomas.

¿Cómo pensar el poder salir  de estos impasses donde el sujeto está atrapado? Los paradigmas del goce de J.A. Miller nos orientan en este ordenamiento.

Paradigma 1, que abarca los seminarios I-IV el goce está del lado de lo imaginario. Se plantea la disyunción entre lo imaginario y lo simbólico.

Paradigma 2, seminarios V-VI, el goce queda reabsorbido en lo simbólico.

Paradigma 3, seminarios VII-X apuntan en una orientación a lo real.

Paradigma 4, seminario XI,  a través de las operaciones de alienación y separación. En este seminario Lacan propone que algo de este goce puede ser localizado alrededor de las zonas erógenas, los restos del objeto a forman el goce oral, anal, escópico e invocante ampliando la lógica de Freud por la vía de la voz y la mirada.

Paradigma 5, es el seminario XVII, el goce a través de los discursos. Cuando solamente se toma la vertiente de lo simbólico y el goce se deja de lado en la transferencia, hay algo del goce que retorna siempre. Cuando atendemos a un paciente sabemos que en la transferencia se introduce a través de las palabras el registro del goce, puede que el paciente haga un acting, maniobras para colocar dicha repetición en relación con el analista. La consecuencia que el objeto de la pulsión no sea tenido en cuenta es o bien un acting o un pasaje al acto.

 

Capítulo IX: Pasaje al acto y acting out.

Coloca el acting y  como respuesta sintomáticas. (pag 138-139) “El acting out es un síntoma. El síntoma, también, se muestra como distinto de lo que es, lo demuestra el hecho de que deber ser interpretado..Como ustedes saben el síntoma no puede ser interpretado directamente, se necesita la transferencia, o sea, la introducción del Otro” “El síntoma, en su naturaleza, es goce…Es del orden que les enseñé a distinguir del deseo como goce, es decir que este último se dirige hacia la Cosa, una vez atravesada la barrera del bien, o sea, del principio del placer, y por eso dicho goce puede traducirse como un Unlust… término alemán que significa displacer.”

Si enumeramos las características que definen el pasaje al acto por un lado y el acting out por otra tenemos la siguiente división:

Pasaje al acto:   

-Sale de la escena del mundo  quedando reducido a su condición de objeto a.

-Ruptura de la transferencia.

Se deja caer, identificado como objeto a, deshecho.

El pasaje al acto más conseguido es el suicidio.

 

Acting out:

-La palabra se detiene y el sujeto actúa por fuera de la sesión, es un mensaje dirigido al Otro.

– El analizante hace el acting y lo puede hablar, tiene lugar fuera de la sesión pero retorna a la transferencia.

En el apartado 4 del cap. IX plantea la angustia como el afecto que  no engaña, frente a lo que Freud plantea como “este inconsciente que tenemos la costumbre de considerar como lo más profundo, la verdad verdadera, puede engañarnos”.

El fantasma se franquea o se atraviesa. En el análisis no se deja de hablar de la versión fantasmática de su lugar en el mundo. Atravesar el fantasma es como interponer un velo, pantalla, delante del goce. Estamos hablando de la formula del fantasma S<>a/a.  Atravesar el fantasma sería saltar la barrera del bien, la belleza para ir al encuentro con el objeto a.

El sujeto en el pasaje al acto, abandona la escena del mundo, o en el acting sale del decir pero dirigido su mensaje a otro en la transferencia. Se identifica con el objeto a en tanto no significante. En el pasaje al acto salta la pantalla, el velo, y el objeto a como objeto de goce con el que se identifica. Lacan  nos da la referencia de Dora y la bofetada al Sr. K (pag.129)  cuando este le dice “mi mujer no es nada para mi”. Dora sale de la escena del decir reaccionando con la bofetada, no le contesta con palabras y se identifica con la Sra. K con la que Dora está interesada y desaparece el espejo que constituye el Sr. K.

Comentaremos brevemente (pag. 132) “Antes del estadio del espejo, lo que será i(a) se encuentra en el desorden de la a minúscula que todavía no es cuestión de tenerlos o no tenerlos. Este es el verdadero sentido, el sentido más profundo a darle al término autoerotismo, le falta a uno el sí mismo, ..No es el mundo exterior lo que le falta a uno, como suele decirse impropiamente, sino uno mismo”.

La separación del cuerpo fragmentado es inaugural, es preciso que se constituya ya que no está garantizado y se hace por vía de la simbolización. La experiencia del cuerpo como fragmentado se ha de constituir como Uno. Este cuerpo que se constituye es especular proceso que no ha tenido lugar en el cuerpo despedazado como así testimonian los casos de esquizofrenia.

La angustia como señal, fenómeno de borde cuando el yo está constituido en sus fisuras pueden aparecer, pero no es suficiente y nos remite más a fenómenos de despersonalización como el  no reconocimiento de la imagen especular. En (pag.133) “Fenomenológicamente, parece obvio que la despersonalización empieza con el no reconocimiento de la imagen especular… con qué frecuencia es al  no reconocerse en el espejo, o cualquier cosa análoga, cuando el sujeto empieza a ser presa de vacilación despersonalizante,”

(pag. 134) “Basta con referirse a aquel momento que señalé como característico de la experiencia del espejo y paradigmático de la constitución del yo ideal en el espacio del Otro, aquel momento en que el niño vuelve la cabeza… hacia ese Otro, ese testimonio, ese adulto que está ahí detrás de él, para comunicarle con su sonrisa, con las manifestaciones de su júbilo, digamos, algo que lo hace comunicarse con la imagen especular. Si la relación que establece con la imagen especular es tal que el sujeto está demasiado atrapado en la imagen…, es que la relación dual pura lo desposee de su relación con el Otro con mayúscula.”

¿Qué se puede hacer con el pasaje al acto cuando se identifica como deshecho, no está orientado al analista y se realiza sin la transferencia? Si tomamos el fantasma como el velo que se rasga, podemos restablecer por la vía de la palabra aquellos momentos que pueden historizarse relatados a través de los pasajes al acto, por ejemplo diferentes intentos de suicidio que al contarse van formando una trama simbólica donde no existe.

(pag.136) “El acting out es esencialmente algo, en la conducta del sujeto, que se muestra. El acento demostrativo de todo acting out, su orientación hacia el Otro, debe ser destacado” “En el caso de la homosexualidad femenina, Freud insiste en ello, la conducta de la chica se exhibe ante los ojos de todos. Cuanto más escandalosa resulta tal publicidad, más se acentúa su conducta. Y lo que se muestra, se muestra como esencialmente distinto de lo que es. “ “Lo que es, Freud lo dice de todas formas, es que ella habría querido un hijo del padre”.

En mi historia está el enunciado “hay algo que no te puedo decir” por parte de la madre que opera como una X.  Para ilustrar el tema del objeto en la transferencia tomo mi propia demanda de saber como una de las condiciones requeridas en mi elección del segundo analista. Colocado del lado del saber J.A. Miller lo sitúa como objeto anal, epistemológico. Cuando se produce el encuentro con este resto, deshecho, esto produce un impacto y cierta angustia, y pregunto al analista ¿Ahora qué? Este encuentro produce un efecto de deser sobre el goce propio y la respuesta es dar una vuelta más, escuchado del lado de la reconstrucción de mi en tanto caso clínico.

La vuelta de tuerca remite a este efecto de reducción pero sin pasar grandes cosas en la transferencia. Empiezo a trabajar y planteo el colocar al analista como director de tesis sobre el Dolor, pero resulta que es un director de tesis que nunca decía nada. En el análisis como no pasaba nada porque el analista se callaba, le robé los libros como un acting out.

El analista hizo semblante de objeto, consintió en el querer dirigirme la tesis, pero trabajo fundamentalmente con el corte y con el silencio que él operó para que el saber del Otro, el sujeto supuesto saber que en mi particularidad tenía un acento importante. Hubo que desalojar al Otro del lado del saber y se produce de mi parte el acting out.

Hay una sesión donde hablo que el análisis está hecho de piezas sueltas. Mi analista contesta “piezas sueltas” sin dar pie a que la sesión más que breve se prolongue. Esta el goce que se infiltra todo el tiempo en los enunciados, el S1 S2 es la maquinaria simbólica infinita. El analista interviene entre S1//S2 y dice “piezas sueltas”

Este ejemplo  viene bien para explicar la topología del toro y del cross-cap. Para que el objeto salga a escena de la buena manera, para circunscribir su objeto en  la cadena S1S2/a hay que intervenir en la línea de flotación separando el a. El objeto epistemológico como el último objeto a extraer supone la dificultad de encontrar un significado a las cuatro letras CPUT, que por no remitir a ningún significado confrontan con la existencia de un agujero, punto de llegada a un imposible de decir.

Esto permite ir más allá de los impasses freudianos en Análisis terminable e interminable para pensar el final de análisis en una lógica distinta más allá de Freud. La función del corte en la sesión analítica supone también la sesión variable del tiempo para producirlos efectos de un análisis orientado por lo real. Hay un trabajo del sentido por parte del analizante, pero para el analista es llegar al a, que es donde se aloja la fuente de la repetición. Si no hay algo que se puede relacionar entre lo simbólico y lo real, la repetición continúa sin cambio en el funcionamiento sintomático.

 

 

Capitulo X: “De una falta irreductible al significante”

Se trata de una falta que no puede ser simbolizada . Y en una segunda versión se trata de una falta irreductible, que va en dirección al significante, hacia o es fuente del significante. En este doble movimiento está el secreto de lo que no puede ser dicho en la cadena significante pero es la fuente de que algo pueda ser dicho.

Lacan efectúa dos movimientos desde el agujero en la topología del toro y del cross-cap a la falta subjetiva. Tomando el ejemplo del libro que falta en la biblioteca no hay falta en lo real, pero puede captarse en lo simbólico si están ordenados, si el vacío que deja el libro que falta se hace evidente.

(pag. 146) “Ya les dije en otro tiempo, en suma, que no hay falta en lo real, que la falta sólo puede captarse por medio de lo simbólico. Es en el nivel de la biblioteca donde se puede decir, Aquí el volumen tal falta en su lugar. Este lugar está designado por la introducción previa de lo simbólico en lo real. Po este motivo, la falta de la que hablo aquí, el símbolo la colma fácilmente, designa el lugar, designa la ausencia, presentifica lo que no está ahí.”

Si puedo colocarlo en su lugar la falta es reductible, pero si arranco las páginas entonces, la falta es irreductible. La falta es un operador de la estructura que no puede ser reducida por el S1S2. En la topología encontramos formas de una dimensión que no puede ser reducida.

En pag. 147, vemos que el toro según se haga el corte, el agujero puede ser reductible  o no reductible hasta llegar a un punto del agujero irreductible. El concepto de falta como falta que es irresoluble, con resto, lo que evita la fantasía de pensarla experiencia de un análisis con resto o sin resto.

Por esto elige la angustia para dar cuenta de este resto. Toma el duelo para pensar la clínica en relación al resto subvirtiendo la concepción de Freud. En este momento el resto puede pensarse  como un pedazo del cuerpo que cae. En relación al Otro se parte del agujero y voy al significante pero no es posible porque encuentro la falta irreductible.

En (pag. 148) “La falta es radical, radical en la constitución misma de la subjetividad, tal como se nos manifiesta por la vía de la experiencia analítica. Me gustaría enunciarlo con esta fórmula –en cuanto eso se sabe, en cuanto algo accede al saber, hay algo perdido, y la forma más segura de abordar eso perdido, es concebirlo como un pedazo de cuerpo.”

Revisión del concepto de castración en Freud.

En Freud está ligada a la percepción del órgano fálico en la mujer y a negar esta ausencia, inducida por la privación femenina. Lacan dice: “a la mujer no le falta nada en lo real del cuerpo” a diferencia de Freud, la privación femenina en Lacan se puede leer en relación a lo simbólico, a la existencia de un significante que nombra lo que se tiene, pero en este seminario de la angustia rompe con esta concepción ya que al introducirla castración imaginaria ahora nada falta ya que la ausencia real del pene es equivalente a la privación.

En este seminario el movimiento es que la falta real no es consecuencia de lo simbólico sino que la precede. J:A. Miller en el seminario de la Introducción a la Angustia en pag. 45 se refiere que a la mujer no le falta nada y es en el falo como órgano donde el varón encuentra la castración imaginaria en tanto órgano detumescente. Es el varón el que tiene relación con la falta, la relación con el deseo y el goce, opera en la inferioridad del goce de la cópula en el varón donde la mujer no pierde nada.

El falo ya no está implicado como significante sino como órgano, pero es por los órganos que introduce la dimensión del goce donde  antes todo era reabsorbido  por lo simbólico. Para circunscribir el goce es por la vía de la introducción del pene como órgano, el cuerpo fragmentado, el desprendimiento de la placenta, etc., como el mejor modo de dar cuenta en la clínica por el goce del cuerpo.

 

Respuestas a preguntas planteadas

Este capítulo rompe con la idea de los objetos pregenitales, no es una visión naturalista, madurativa, que sigue las fases oral, anal, fálica… aquí el objeto se trata de una falta irreductible referida al objeto a. Finalmente esa falta va a ser lo real y  va a nombrar el objeto a como semblante de lo real.

En el seminario XI lo que hace con el goce mítico del viviente que precede al encuentro con lo simbólico, por la vía de la alienación y la separación el sujeto por un lado pierde goce y por otro lo recupera, pero el goce queda localizado en las zonas erógenas.

Referente a la distinción entre el objeto a y lo real ¿Cómo se acaba en análisis con lo real para pensar el fin del análisis? Finalmente lo real sería lo inasimilable como traumático, lo imposible de decir, lo que queda fuera del sentido y fragmentos o trozos de real. Lo real en definitiva no es un concepto, son trozos de real determinados por encuentros contingentes donde uno se coloca ante la mujer donde no hay significación.

El encuentro es con el trauma freudiano, fuera de todo cálculo y sin relación con la gravedad de lo que pase, y después está el encuentro con lo real en la pura contingencia, la clave está en la respuesta subjetiva frente a lo real que hay que localizar. Es del lado del fantasma y del lado del síntoma como modo de tratamiento de lo real y de la angustia.

 

 

 

 

Seminario del I.C.F. Presentado por Domenico Cosenza. Seminario X “La Angustia” de Lacan.

Revisión del estatuto del objeto:

Cap. VII: No sin tenerlo.

Cap. VIII: La causa del deseo.

 

Capítulos impartidos por: Doménico Cosenza.

Transcripción libre realizada  por: Javier Porro.

 

Cap. VII: No sin tenerlo.

El seminario de la Angustia plantea el objeto fuera de los especularizable y viene a suponer una vuelta al texto de Freud “Tres ensayos para una teoría sexual” para reformular la teoría de los objetos pulsionales en relación con la cuestión del deseo. La consistencia que el objeto toma en tanto causa del deseo.

Entrando en el cap. VII  aborda la relación entre angustia y objeto a. Hay diversas definiciones alrededor del tema de la angustia hasta ir construyendo su especificidad, dado que se trata de un  concepto con historia abordado por filósofos existencialistas, Kierkeegard, Pascal, S. Agustín, etc.

En (pag. 98) “En la oscilación económica de esta libido reversible entre i(a) y i’(a) hay algo que no es que se le escape, sino que interviene allí  con una incidencia cuyo modo de perturbación es precisamente lo que estudiamos este año. La manifestación más llamativa de este objeto a, la señal de su intervención, es la angustia.” Es decir, hay un modo de perturbación que rompe la especularización y cuya señal es la angustia.

Una segunda definición es la construcción de una correlación entre la manifestación del objeto a y el afecto de la angustia como seña de lo real, de su proximidad. “El sujeto solo puede entrar en esta relación por la vacilación de un cierto fadin, designada por su notación mediante una S tachada. La angustia es la seña de ciertos momentos de esta relación.

Otra definición del objeto a va más en la vertiente de un “a” que no significa nada que le da más el valor de letra. Cuando el objeto a es la pequeña “a” como letra. La letra a funciona como punto de identificación que permanece estable en las variaciones fenomenológicas.

”La notación algebráica que tiene precisamente la finalidad de darnos una localización pura de la identidad, ya que hemos planteado que la localización mediante una palabra es siempre metafórica, es decir, sólo podría dejar la función del propio significante fuera de la significación producida por su introducción”

En este sentido la letra no tiene un valor semántico tiene un valor de pura identidad, es algebráica, fuera de la dimensión del sentido. Es otra vertiente el valor literal más allá de la representación.

Hay otra definición (pag. 98 último párrafo) “Del mismo modo…” nos introduce a otra dimensión del objeto a como “extimidad”. Es un punto clave ya que cuando hablamos del objeto a nos referimos a un objeto que no es como cualquier objeto del mundo sino un objeto particular (p. ej. El objeto nada) es decir, como un objeto que no es reductible a la noción de objetividad en la tradición filosófica o científica.

La diferencia en el objeto en la ciencia y en el psicoanálisis es que el objeto no es reconducible como objeto en pura presencia, un objeto no objetivable.

(pag,99) “Es precisamente al estatuto del objeto a lo que se trata de recurrir con el fin de devolverle a lo simbólico el lugar exacto que le corresponde en la constitución y la traducción de la experiencia, sin hacer una extrapolación aventurada de lo imaginario en lo simbólico.” La ubicación del objeto nos permitirá reposicionar la experiencia poniendo en su justo lugar el objeto en su dimensión simbólica e imaginaria.

En una primera etapa Lacan hubiera dicho reconducir las representaciones imaginarias a su construcción simbólica. Aquí nos dice algo diferente. Tenemos un primer tiempo en la enseñanza de Lacan, años 50, donde el Yo/S tachado y en un segundo tiempo S tachado/a. En este segundo tiempo hay que reubicar al S tachado a partir del objeto.

Es como decir que en el corazón del sujeto está el objeto, pero es un tipo de objeto sobre el cual estamos trabajando sobre su estatuto, funciona a condición de ser causa de deseo.

La fundamentación del objeto en la Estética Transcendental kantiana es a partir de un ego transcendental como lugar de la constitución del objeto. (pag.99 último párrafo) “Aquí nos encontramos…. Que nuestra experiencia plantea e instituye que ninguna intuición, ninguna transparencia, …se funde pura y simplemente en la intuición de la conciencia puede ser considerada original, ni válida, y no puede por lo tanto constituir el punto de partida de ninguna estética transcendental… No puede de ningún modo estar exhaustivamente en la conciencia, puesto que es de entrada y primitivamente inconsciente, debido a su constitución por la incidencia del significante.

¿Cuál es el problema según Lacan? El problema es la entrada del significante en lo real y ver como en ese encuentro nace el sujeto. Tenemos un primer tiempo con la entrada del significante en lo real, y un segundo tiempo donde nace el sujeto por la incidencia del significante con lo real del goce del tiempo anterior.

Este proceso tiene lugar como encarnación, el primer nivel de respuesta. (pag. 100) “se trata de saber, precisamente, que le permite a este significante encarnarse”. Es un problema que se juega en el eje no tanto imaginario-simbólico como simbólico-real cuando incluye la dimensión del cuerpo.

Este cuerpo en psicoanálisis no es reductible a la red extensa de Descartes, no está en las coordenadas espacio temporales clásicas ni es dado de forma pura y simple en nuestro espejo. La consistencia del cuerpo va mucho más allá de la representación tiene esta vinculación con lo pulsional, con lo real a partir de las zonas erógenas. Un cuerpo para nada especularizable, son otras  coordenadas diferentes de la referencia clásica.

La dimensión de la propia mirada supone , en la experiencia del espejo, que el valor de la imagen empieza a cambiar. (pag.100) “Hay un momento en que esta mirada que aparece en el espejo comienza a no mirarnos ya a nosotros mismo. Initium, aura, aurora de un sentimiento de extrañeza que es la puerta que se abre a la angustia” Posteriormente Lacan hablará de la esquizia de la mirada y del fenómeno de la Anamorfosis como algo que introduce un agujero, punto de fuga en la escena produciendo una subversión en la representación donde la angustia tiene su inscripción.

Se introduce una transformación de la experiencia del objeto donde pasamos a  un objeto irrepresentable, el objeto en este tipo de experiencia pasa a este objeto privada, incomunicable que es nuestro correlato con el fantasma. “¿Dónde se sitúa exactamente el momento de esta mudanza, transformación, revelación?” Este pasaje de la representación especular hasta la irrupción del objeto a es donde Lacan introduce su fórmula que la angustia “no es sin objeto”. Con dicha fórmula extrae la consecuencia más radical del planteamiento de Freud más que ser propiamente una rectificación.

La angustia del psicoanálisis no tiene que ver con la angustia de los existencialistas o de Heidegger, relacionando el miedo con la existencia del objeto y la angustia con el no hay objeto. Lacan intenta introducir una línea de demarcación con una definición sutil “no es sin objeto”. Es decir, hay algo del objeto pero con la particularidad de no ser un objeto del mundo.

(pag. 101) “Este objeto no es estrictamente hablando, el objeto de la angustia….les presenté la formula relativa a la relación del sujeto con el falo: él no deja de tenerlo”. Está en la oscilación de tenerlo y no tenerlo. Esto me parece importante. No puede ponerse como dueño del objeto, es algo que aparece y desaparece. El “no sin” es cierto vinculo de alternancia que Lacan hace en su lectura de Freud que en la relación del Inconsciente hay algo que siempre se nos escapa, que no podemos controlar. A la formula “donde estaba el ello hay que poner el yo” Lacan contrapone” donde ello estaba el sujeto debe advenir”

La relación con el objeto a tiene esta dimensión donde no hay posibilidad de ser dueño del objeto quedando fuera del control del sujeto. Y lo mismo respecto del falo tenerlo y no tenerlo, no puede desde la posición de dueño ser el amo del falo, funciona en la dialéctica intermitente. Por esto Lévi-Strauss (pag.101) “el verdadero secreto..en la estructura en torno al intercambio de mujeres es que debajo del intercambio, hay falos que van a llenarlas. Es preciso que no se vea que es el falo lo que está en juego. Si se ve, angustia.”

La dimensión del corte en relación a la función de la ciruncisión. Es importante la dimensión del corte como algo aislable, pasar de la dimensión imaginaria del fantasma de castración a lo que se juega el corte en la circuncisión que se actúa en lo real del cuerpo. Este pasaje es la orientación del seminario de lo imaginario a la relación entre el significante y lo real.

(pag.102) “Esta mutilación del pene, evocada por las amenazas fantasmáticas del padre o de la madre..si haces esto, te lo van a cortar. Este  acento del corte ha de tener toda su importancia para que se pueda considerar  castración la práctica de la circuncisión.”

(pag.103) “En el campo de la pertenencia, hay dos clases de objetos, los que se pueden compartir, y los que no.. son objetos contables, objetos de intercambio. Pero hay otros” “Cuando estos objetos entran libremente en este campo donde no tienen nada que hacer, el de aquello que se comparte, cuando aparecen allí y se vuelven reconocibles, la angustia nos señala la particularidad de su estatuto. Son, en efecto, objetos anteriores a la constitución del estatuto del objeto común, comunicable, socializado. He aquí de qué se trata en el objeto a”.

Están por un lado los objetos comunes, y por otro los objetos anteriores que Lacan llama objeto a y que aparecen en la experiencia del sujeto como forma de irrupción de la angustia.

 

Cap. VIII: La Causa del deseo

(pag. 113) “El objeto a se sitúa este año en el centro de nuestro discurso…lo cual significa también que la angustia es su única traducción subjetiva” La única dimensión del objeto a, donde se manifiesta es en la experiencia afectiva del sujeto, a través de la vía del  patema. Tenemos dos modos de presentación del objeto a: por la vía de la angustia en tanto patema  o por la vía del matema en la fórmula del fantasma  “S losange a”

Una cosa es la relación con el objeto delante y otra la relación con el objeto detrás. El objeto a está detrás del Sujeto y funciona como causa invisible de su deseo, es también el objeto del fantasma. El objeto ahora está invisible pero orienta la relación con los objetos que están visibles, reintroduciendo la noción de causa en el objeto como real.

(pag.114) “El objeto a no debe situarse en nada que sea análogo a la intencionalidad de una noesis.” La experiencia fenomenológica siempre es una relación de intención, lleva al objeto tal como se ofrece al encuentro. Mientras que la causa del deseo es siempre en posición de invisibilidad, es irrepresentable, nada que ver con los objetos del mundo. La referencia de Lacan es probablemente a Spinoza cuando éste nombra una causa ausente que orienta en ciertas direcciones.

(pag,114)” De este objeto a…se manifiesta como teoría del conocimiento” La Teoría del conocimiento se funda sobre la ilusión del objeto a. El fundamento de la metafísica consiste en la represión del objeto a, la obliteración de la causa.

Se introduce la función de a como extimidad, es decir, un  objeto exterior pero está en el corazón del sujeto mismo con el que se tiene relación a la vez de intimidad y extrañeza. Es lo que funda la posición del sujeto en el lugar del Otro. (pag. 115) “A este exterior, lugar del objeto anterior a toda interiorización, pertenece la noción de causa”

(pag. 115-116) “ Voy a servirme del fetiche en cuanto tal, pues en él se devela la dimensión del sujeto como causa del deseo. ¿Qué es lo que se desea” El fetiche es la condición en la que se sostiene su deseo. Algo sin lo cual el deseo no encuentra las condiciones para desarrollarse.

El desarrollo del sadismo y el masoquismo ha sido desarrollado por Lacan también en su seminario 16 en el apartado “Clinica de la Perversión”. (pag. 117) “El deseo sádico…apunta a introducir en el sujeto, el otro, imponiéndole hasta cierto límite algo imposible de tolerar, el límite exacto en que aparece en el sujeto una división, una hiancia, entre su existencia de sujeto y lo que soporta, lo que puede sufrir en su cuerpo” “No es tanto el sufrimiento del otro lo que se busca en su intención sádica como su angustia.”

(pag.118) “Muy distinta es la posición del masoquista para quién esta encarnación de sí mismo como objeto es el fin declarado…En suma, lo que busca es su identificación con el objeto común, el objeto de intercambio. Sigue siendo imposible de captarse como aquello que es, en tanto que, como todos, es un a” En el masoquista hay una identificación del sujeto reducido a la posición del objeto común, la encarnación de sí mismo como objeto. Es muy importante ver como lo que busca es su identificación con el objeto común como objeto de intercambio.

Lacan retoma la cuestión de reconocerse como objeto del deseo es siempre masoquista, es un rasgo masoquista que puede generalizarse. Retoma la relación del masoquismo con el superyó. Diciendo que el superyó es la causa del masoquismo.

En el caso de la joven homosexual toma un momento clave la mirada del padre  en relación al pasaje al acto.

Turno de Preguntas

  1. ¿Función del fetiche en la perversión?¿De qué hablamos cuando hablamos del objeto plus de goce? R: En la perversión si bien no hay culpa está la angustia que aparece cuando el fetiche no puede cubrir completamente el agujero en el Otro.

El plus de goce supone siempre que hay un goce en perdida, no es masivo (Anorexia) es cuando entra dentro del discurso. En el sujeto neurótico que hace la experiencia del objeto tenemos el plus de goce y por otro lado la falta. El objeto a tiene estas dos caras.

  1. ¿Reconocerse objeto del deseo, estaría delante o detrás? R: Reconocerse objeto del deseo es la posición estructural de estar como objeto del deseo del Otro, el masoquismo empuja a esta posición al límite como posición constituyente.
  2. relacionada con la relación de la ley y el deseo? R. El deseo no existe sin la ley, no son contrapuestos, sino de dos dimensiones que se vinculan de manera estructural. El deseo del padre, de la madre como deseos que funcionan como ley, límites, coordenadas en la economía deseante del sujeto.

El masoquista tiene una identificación con el objeto común pero el aspecto más radical es que en su experiencia de goce se deja caer como objeto deyecto, rechazado. Es igual que en la sociedad capitalista donde los objetos caen en su obsolescencia programada para quedar como deshechos destinados a la basura. En este sentido hay esta sumisión superyoica que empuja hacia el objeto como mercancía al servicio del goce del Otro.