¿Quién te mando hacerte poeta?

¿Quién te mando hacerte poeta?

 

Si pudiera condensar mi vida

En tres grandes trazos, en tres agridulces tragos,

he de comenzar confesando

que si  quise ser poeta fue por el muy noble afán

de seducirla, conquistarla,

poniendo toda mi carne en el asador

y la mano en el fuego de su alma.

 

Si luego rompí a escribir como quién rompe a llorar,

lloviendo ríos de tinta sin consuelo,

y sin zanjar con mi sangre, sudor y lágrimas

mi deuda de existir, fue por no encontrar el modo

de enjugar su pérdida o lograr el buen olvido.

 

Quién hoy escribe este poema,

alza su copa, celebra y apura este trago

que por ser el último de los tres,

no es más dulce ni más amargo,

deja en mi paladar un refinado sabor de sal sublime

donde mi lengua degustó el insípido letargo.

 

Si a día de hoy no resolví el dilema forzado

de la escritura o la vida y tome partido por el

escribir viviendo o el vivir escribiendo, será porque

supe hacer con  los mimbres de mis ruinas y mis brasas

el cesto para alojar la brisa  fresca

donde se sostiene incandescente mi alma.

 

Si hoy este poema trae el deshielo a mi corazón aterido

y  mi cuerpo ajado resurge de sus cenizas,

es porque abrazado en el fuego lento de su alma,

el calor de su mirada y su voz caen a mi carne roturada

como germinal rocío de la mañana.

 (J. Porro. 20-10-16. Poema 30)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s