Oh Aquiles! el de los”pies ligeros”

Oh Aquiles el de los “pies ligeros”

 

Oh Aquiles el de los “pies ligeros”!

de nada te sirvió estar provisto de pies alados

cuando finalmente  aprendiste en carne propia

que jamás darías alcance a la tortuga.

 

Tú, digno heredero de Aquiles, ya no tienes necesidad

de seguir haciendo de  tu cuerpo un potro de tortura,

un pura sangre azuzado por un continuo picar de espuelas

atrapado en la incesante búsqueda de no sabes bien,

qué oscuro, fugitivo e  inapresable objeto.

 

Así mujer, te escabulles  en tu inasible levedad

que solamente podría darte alcance

si como  poeta lírico fuese capaz de elevar mi voz

hasta  tocar la médula de tu alma,

o si con  mis notas más agudas supiera dar

el do de pecho que entrara en resonancia

con  la copa de tu corazón hasta estallarla.

 

Oh mujer! cómo  desearía verte arrebatada,

subvertida por el empuje de mi ebriedad dionisiaca

exhalando en tu boca mi aliento de amor divino.

Las palabras que hoy rebosan por la comisura de mis labios

tienen  como su mejor vocación y destino tocar tu alma,

galopar cual jinete alado a tumba abierta

por tu cuerpo y resbalar como fluida savia

hasta el centro de tu ausencia

irrigando el corazón de tu ser, ahí donde la nada anida.

 

Mujer sé bien que cada poema, aún sin ser logrado,

Cree en tu existencia, y crea, obra como por ensalmo

el milagroso efecto de convertir mi tortuoso caminar

en el gozo de reencontrarme con mi singular tortuga.         

 J. Porro. Poema 28. 23-9-16

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s