Cuando tu mirada quede anclada

Cuando tu mirada se quede anclada

 

Cuando tu mirada se quede anclada

en el fluir de los cuerpos exhumados,

navegando vencidos en eterno sueño

por las aguas del Ganges,

cuando por tu rostro

resbale un hilo de sangre

sin poder cesar la hemorragia del alma…

 

Entonces, no dudes en  avísarme

para saber hacerte entrega de  mi cuerpo perfumado,

que iluminado por noches de insomne luna

remontará la corriente hasta el origen donde  yace

tu ser oculto arañado  por la maleza y la sombra.

 

 

Si mi alma siente la llama de tu corazón

y   por  tus manos desea ser agasajada,

quedará investida de una fuerza sobrenatural

para emprender el viaje

colindante con la oscura herida

y renacer como arcángel de luz sanadora.

 

Para ceñir tu cadera,

 

iré trenzando pétalos de amapolas

guirnaldas sobre tu límpida cintura

donde  calmar  mi sed de agua pura.

En  la corola de estos versos

te envío un soplo de brisa fresca,

aunque no sean capaces de hacer cesar

el fluir de tus lagrimas rojas,

ni desceñir la corona de espinas

donde tu mirada anclada llora y se cura.

Poema 27. 3-9-16. J. Porro

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s