La Etica de la Histeria. (Vicente Palomera)

La Etica de la Histeria. (Vicente Palomera)

En este articulo el autor nos plantea como Freud inauguró un modo enteramente nuevo de relaciones humanas a partir de la escucha de la histérica. ¿ Aquellas maravillosas mujeres las Anna O, las Emmy von N pertenecen a un mundo perdido?

Si Lacan señaló en uno de sus seminarios (1975) que el nacimiento del psicoanálisis a partir del encuentro con estas mujeres produjo “esta clase de estragos necesario para producir lo que yo llamo un despertar”

El discurso histérico y la Victoriana Era.

La ética de la histeria, es una ética que  no está al servicio de los bienes. Es una ética de la privación, de la desposesión. Es verdad que esta posición, la posición histérica pura, no es llevada a cabo hasta el final, pero si es frecuente que el sujeto histérico afirme su desposesión con ferocidad llegando al sacrificio.

Esta desposesión se relaciona con la queja fundamental de las histéricas: la falta de identidad, representada como S barrada, que significa que el sujeto está separado de su ser, separado de la identidad que es lo uno se identifica fácilmente a los otros.

Con el término Inconsciente Freud indica un nivel donde se articulan los pensamientos. Sin embargo, en el Inconsciente no podemos decir “Yo soy”. Frente al “cogito ergo sum” de Descartes donde se da la certeza de ser el sujeto histérico manifiesta la falta de esa certeza, la histeria como un vacío de identificación, S barrado que el sujeto transforma en una pregunta presentada ante cualquiera que esté en el lugar del amo S1.

La histeria es un discurso, y como todo discurso implica dos participantes: un sujeto dividido y el significante amo o el amo que lo encarne. En sus cuatro discursos Lacan define la histeria como un sujeto dividido, el inconsciente en acción desafiando al amo para producir saber. Por otro lado Lacan dice que la histérica es también un sujeto amo, que está en el lugar del agente.

Para ilustrar la histeria V.Palomera toma el caso de Florence Nigtingale, la mujer sacrificada, la doncella que dejó a un lado los placeres de una vida cómoda para ayudar a los afligidos. La Dama de la Linterna, como era llamada, consagrando su bondad a socorrer a los soldados moribundos.

Lytton Strachey ha tomado el retrato de Florence N. porque él reconoce el retrato tragicómico de una histérica. Ella quería satisfacer su vocación: ser una enfermera. Esto implicaba una desposesión. Había despreciado los placeres de una vida de comodidad propia de su medio aristocrático. Florence hizo su elección y rechazo lo que era al menos una cierta felicidad por un bien inalcanzable.

Florence entro en el infierno de Scutari transformando el horror de los hospitales en un hospital organizado militarmente. Strachey lo resume: los soldados besaban su sombra a su paso. Antes de que viniera todo eran maldiciones y juramentos, pero después era tan sagrado como una iglesia. Volviendo a Inglaterra “ La Dama de la Linterna” cae enferma de gravedad. Una enfermedad terrible la acompañara hasta la muerte. “Dondequiera que ella fuese… era atrapada por un fantasma, era el espectro de Scutari. Es una bonita manera de decir que al fin Scutari se convirtió en el significante que representaba a Florence (S1/S barrado). Strachey escribió que un Demonio la poseía, dándole un significante, cuando ella había rechazado todo significante, mostrando que ella no estaba sujeta, fijada a ningún significante amo, pero poseída por algo mortificante.

¿Por qué sacrificó ella toda su vida? Es un enigma. Lo que sabemos según Strachey  es que no abandonó su sacrificio y también que se escabullo con una pregunta. Podemos releer no sólo el retrato de Florence, sino también el discurso histérico  como: primero, el sujeto histérico es un sujeto agente, segundo, es un sujeto que se escabulle como objeto, y tercero, es un sujeto que se sacrifica.

La naturaleza del discurso histérico es la de un S barrado en posición del agente dirigiendo una demanda al Amo S1, para producir un saber S2 que es impotente para decir la verdad del sujeto (a). La histérica se presenta como carente de saber y el analista como impotente para saber que la curará. En esta dimensión ha histeria es un desafío.

 

La particularidad de la histeria en los Escritos.

Tenemos la histeria definida como Sujeto en el lugar del agente, del poder, y también se define en el lugar del objeto. V. Palomera nos intenta demostrar que no hay contradicción en absoluto.

Organiza la enseñanza de Lacan en cuatro periodos:

  • El período del “Estadio del Espejo”. En la edición inglesa de los Escritos podemos encontrar la histeria definida por medio del cuerpo fragmentado. La fragmentación en la histeria, es una referencia temprana a la ausencia de identificación con “La Mujer”
  • Los años 50. Lacan define la histeria como una inversión imaginaria. Tenemos un matema el esquema L. Este esquema significa que la condición del sujeto depende de lo que se desdobla en el Otro. Implica un sujeto que se presenta con la pregunta sobre su existencia. La clave es el término utilizado por Lacan facticidad. Una palabra que designa que en el Otro, como lugar de todos los significantes, faltan los significantes con los cuales nombrar el sexo y la existencia. Mas tarde usará el término real. La histeria acentúa la facticidad del sexo ¿Soy hombre o mujer? Y en el momento que existe una respuesta a esta pregunta  que el sujeto histérico da un  lugar privilegiado a otra mujer, o a la otra mujer, la mujer que sabría que significa ser una mujer.

 

La posición histérica es la inversión imaginaria, una cierta clase de respuesta a la pregunta sobre el sexo, sobre su imposibilidad para decir qué es una mujer es crear una escena en la que ella se identifica con el otro sexo. Esta es la inversión en el nivel imaginario: en vez de identificarse con su propio sexo, ella se identifica con los hombres.

 

Lacan relee la cuestión de los síntomas de Dora gracias al estadio del espejo. Existe, primero la identificación de Dora con su padre, favorecida por la impotencia sexual de éste. Lacan se pregunta por qué Freud no logra ver que la afonía de Dora se resentía durante las ausencias del señor K. y que era una expresión de la pulsión oral cuando Dora  se quedaba frente a la señora K. sin necesidad de que Freud invocara su conciencia de la fellatio del padre con la señora K. Lacan interpreta la afonía de Dora como un efecto de la identificación con su padre.

 

Brevemente, Lacan interpreta todos sus síntomas como un efecto de la identificación masculina. Sus síntomas dependen de la alienación imaginaria, como se ve en el estadio del espejo.

 

  • Años 60: El sacrificio histérico.

En “la subversión del sujeto y la dialéctica del deseo”  tenemos, primero, el sujeto dividido como un efecto de la cadena significante, ya no es la prematuración biológica, siguiendo el estadio del espejo, sino un sujeto que ha perdido una parte de sí, que ha sido mutilado por el lenguaje. Introduce el matema del fantasma el S barrado y el objeto (a) en oposición.

¿Cómo define Lacan ahora la histeria? “en el histérico el deseo sólo se mantiene por la insatisfacción que aporta allí escabulléndose como objeto. Define a la histérica colocándola en el lugar del objeto, donde opera escabulléndose. Cuando se escabulle consigue mantener el deseo, mantener la falta a través del rechazo de satisfacción. Mantener el deseo insatisfecho sería el leitmotiv histérico. Esto significa hacer desear al otro y también mantenerse a sí mismo en el deseo. Esta planteándose la fantasía de seducción porque es el Otro, el padre, quien es colocado como agente del deseo, y el sujeto se fantasea a sí mismo como en el lugar del cual el Otro carece.

El escabullirse como objeto implica la presencia de ese Otro frente al cual se escabulle y aliena, diciendo que no es autónoma. Al mismo tiempo, además de esta alienación también la histérica es un sujeto que trata de ser el amo del deseo como la “Dama de la Linterna”. Esto es lo que se muestra en la “intriga histérica”. Aquí también su sacrificio, es decir su intriga, implica una renuncia a compartir el goce, ella rechaza una parte del goce al otro, y al mismo tiempo, se priva del goce. Encuentra su satisfacción en su sacrificio.

Respecto al sueño de la “bella carnicera” “no sabía lo que Dora sabía” ésta última estaba más cerca de saber que lo que ella quería era la privación, que quería dejar la señora K. a los hombres mientras que la “bella carnicera” no sabía era que encontraría su satisfacción dejando su esposo a la otra mujer.

Lo que el sujeto histérico intensifica y manifiesta es la elevación de la privación hasta un nivel absoluto, que puede manifestarse inclusive en el rechazo de todo significante amo: es un sujeto que dice no a la identificación del significante Uno (S1)

 

  • Años 70: el ser de la falta.

El sujeto histérico demanda el ser de la falta. Lo que caracteriza la histeria es que se identifica con la falta del deseo, no con la causa del deseo. Lacan volvió a la formulación de la “dirección de la cura” (1958) ser el falo como el significante de la falta, el significante del deseo. Ser el falo no es un plus de gozar sino por el contrario es el significante que indica la falta siempre presente en el Otro.

Brevemente , lo que está en juego en la histeria es ser esta falta de deseo, ser la nada del deseo. La histérica pone este vacío en el lugar del objeto. La insatisfacción histérica está relacionada con su forma de sostenerse como siendo “nada”.

A veces el sujeto histérico lleva esta posición hasta el punto de sacrificar su propia persona. En Florence, ella sacrificó todo para ser una enfermera, desdeñando los encantos y la brillantez de un ambiente aristocrático.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Del articulo de V. Palomera se me ocurren las siguientes cuestiones en relación con el sujeto histérico.

  1. La ética de la histeria sería equivalente a la emergencia del sujeto del inconsciente, sujeto barrado, en tanto hacia donde apunta la histeria es a la identificación con la falta del Otro o con el significante de la falta. En este sentido iría la definición de la histeria como un sujeto dividido, el inconsciente en acción desafiando al amo para producir saber. Frente a la certeza del “cogito” lo propio de la histeria es la falta de identidad en la que el sujeto esta separado del ser.
  2. La naturaleza del discurso histérico es la de un S barrado en posición de agente dirigiendo una demanda al Amo S1 para producir un saber que es impotente para decir la verdad del sujeto (a). Tendremos pues que diferenciar entre el discurso histérico donde quién está en posición de agente es el sujeto del inconsciente,( dividido, un sujeto que dice no a la identificación con el significante Uno) respecto del discurso del amo o del discurso del analista.

Respecto del primero podemos decir que lo propio de la histeria es poner en cuestión la posición de quién está en el lugar del amo, siendo refractaria a cualquier identidad, al no estar fijada a ningún significante amo S1, el síntoma histérico podríamos decir que es el   identificarse con la falta o el vacio del Otro.

  1. En este caso donde el sujeto histérico en oposición al discurso del amo, (entendido como demandando frente a la certeza de ser y la ética del bienestar), demanda un ser de la falta y una ética de la privación, de la insatisfacción del deseo, del sacrificio.

La histeria en “subversión del sujeto y dialéctica del deseo” plantea que en el histérico el deseo sólo se mantiene por la insatisfacción que aporta allí escabulléndose como objeto. Esto significa hacer desear al otro y también mantenerse a sí mismo en el deseo. Responde a la fantasía de seducción donde el padre es colocado como agente del deseo, y el sujeto se fantasea como en el lugar del cual el otro carece. Entiendo que la conversión histérica, los síntomas corporales son un modo de privación de goce, un modo de sostener el deseo, un modo de escabullirse y no quedarse atrapado en la posición de ser el falo respecto del fantasma de seducción.

El sacrificio, la “intriga histérica” implica una renuncia a compartir el goce, rechaza el goce al otro, al mismo tiempo se priva del goce. Encuentra su satisfacción en el sacrificio.

  1. Podría decirse que si un modo de escabullirse de ser objeto del goce es por el síntoma de conversión histérica, la afonía de Dora, es tambien un modo de identificación con el padre, una inversión imaginaria en tanto respuesta a la pregunta sobre la imposibilidad para decir ¿Qué es una mujer?. Ella se identifica con su padre para saber que desea la otra mujer, la señora K.

 

 

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