Fijación y repetición. A partir de texto de M. Recalcatti.

Fijación y repetición.  Para una relectura de los Tres ensayos sobre la teoría sexual de Sigmund Freud. Texto de M. Recalcatti.

En este texto se plantea la antinomia entre la centralidad edípica reconocida al Padre simbólico y la excentricidad de la pulsión, que es siempre parcial o pregenital, frente al goce denominado genital.  El tema central de los tres ensayos es la relación entre la dimensión simbólica de la ley edípica y lo real del goce pulsional.

En el texto de Freud cobra gran importancia la dimensión de la fijación pulsional, la detención libidinal en un goce infantil, perverso, que supone una compulsión a repetir, ingobernable como “más fuerte” que el dominio del yo.

La libido aparece cortada por el significante. Las zonas erógenas se constituyen como puntos de localización del goce que recortan el goce del cuerpo viviente y producen una fijación al goce perdido. El lugar del corte significante es el lugar donde al faltar el objeto de la pulsión  queda fijada la libido en los bordes de la cavidad que ha dejado vacía el objeto.

Freud lo define como un “apego obstinado” del sujeto a un placer amenazado por la ley de la Castración. Con la Tª de la libido trata de conceptualizar la sexualidad que no se deja normativizar por el principio de la castración. Lo pregenital más que una detención del desarrollo libidinal es un apego activo del sujeto a un goce fuera de la ley, a una experiencia de placer imposible de olvidar.

El síntoma es un efecto de la interdicción, normativización  y por otra parte una transgresión inconsciente. La definición clásica del síntoma supone una “fomación de compromiso” un engarce entre la instancia pulsional y la ley simbólica.

La tesis capital de Freud es plantear que el objeto causa del deseo humano está perdido desde siempre, esta pérdida no es evolutiva, accidental, está desde siempre siendo constitutiva del deseo humano. El objeto perdido deja un vacío que constituye la condición misma del empuje pulsional, deseo indestructible de renovar el encuentro con el objeto perdido.

Siempre se produce una hiancia entre el objeto buscado y el encontrado, ya que éste es siempre un subrogado del mismo. Un objeto inscrito en la repetición, en una serie cuyo primer elemento se encuentra en posición de causa del deseo pero sólo en la medida que resulta perdido de forma irreversible.

La repetición no es un encuentro logrado, sino la repetición de una discordancia entre el objeto encontrado y el perdido. Por ello la repetición de la experiencia mítica de satisfacción es imposible. A partir de este imposible del objeto, la existencia humana se plantea como una discordancia respecto del objeto encontrado.

 

Cabría hablar de la existencia de 2 libidos. Una es capa de trasladarse, desplazarse, responde a la transferencia y la otra queda anclada, adherida, fijada. Una libido corresponde a la acción del padre edípico y por otra una libido que sabotea este movimiento progresivo de la libido enganchada de forma autista al goce de la zona erógena. Una libido capaz de producir circulación, trasvase, transferencia y otra libido como fijación pulsional, inerte, como fuera de la transferencia.

Este desdoblamiento de la libido, define la fijación libidinal como una cuota de goce recalcitrante contra la  normativización de la ley de la castración. No abre al sujeto al encuentro con el Otro sexo sino que lo empuja a repetir un goce autista, autoerótico, fijado a un goce sin el Otro.

Reseña elaborada por Javier Porro

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