Edith Wharton “Cuentos inquietantes”.

Edith Wharton “Cuentos inquietantes”.

 

A propósito del libro de E. Warton “Cuentos inquietantes” quisiera realizar algunos comentarios sobre 2 cuentos que por las cuestiones tratadas  han suscitado mi interés. Me refiero al primer cuento del libro  “la plenitud de la vida” y  “el veredicto”.

La plenitud de la vida, plantea en (pag.23) “¿A qué llamas tú plenitud de la vida?…estuviste casada, dijo el Espíritu ¿no conociste la plenitud de la vida en tu matrimonio? “…”pero a veces pienso que la naturaleza de la mujer es como una casa con muchas habitaciones…pero más apartadas, mucho más apartadas, hay otras habitaciones…Nadie conoce el camino para acceder a ellas, nadie sabe a dónde conducen. Y en la habitación más recóndita de todas, en el santuario de los santuarios, el alma se siente sola, aguardando el sonido de unos pasos que nunca llegan”

Me parece interesante y significativo el fragmento anterior, porque considero que encierra una aproximación bastante cercana a lo que podemos entender por goce femenino. Es decir, este goce se relaciona con el enigma para acceder a la plenitud, pero no porque responda a ningún ideal relacionado con la complementariedad hombre-mujer que pueda suponerse ya sea dentro o fuera del matrimonio. No responde a la norma de alcanzar un supuesto amor maduro y genital, no está localizado en ninguna zona concreta del cuerpo.

Si por goce femenino entendemos un goce del que nada podemos decir, ni saber, solamente se siente se experimenta en las propias carnes (carne del alma, valga la expresión,  para remarcar el nexo entre cuerpo y alma, o entre  carne y verbo) sin poder ni saber dar cuenta del mismo. En este sentido creo que la segunda parte del fragmento recoge a la perfección esta idea al referirse a la naturaleza de la mujer, aunque dicho goce no sea exclusivo de ésta “hay otras habitaciones…Nadie conoce el camino para acceder a ellas, nadie sabe a dónde conducen…”

La plenitud en este sentido se sitúa más del lado de un goce que recorre las distintas estancias del cuerpo pero sin fijarse o localizarse en ningún punto en concreto,  y sin embargo nos toca en alguna fibra íntima, sin saber bien qué ni cómo se produce este modo de sentir.

Es interesante también destacar que lo que impide, pone un límite a lo que tiene de ilimitado el goce femenino, es siempre un detalle, un rasgo, que se atrapa del otro, y que adquiere una doble cualidad en lo que tiene de sintomático en cuanto  se ama y se odia, atrae y repele, presentando esta dualidad del síntoma, de procurar una satisfacción parcial y al mismo tiempo es del orden de lo prohibido, reprimido. Así en (pag.24) el rasgo principal que resalta de su marido junto con el dar portazos “prosiguió el Espíritu…esos que parecían sobrevenirte esporádicos atisbos de la plenitud de la vida, ¿no los compartías con tu marido? –Oh no… nunca. Él era diferente. Sus botas chasqueaban continuamente y cada vez que salía de una habitación lo hacía dando un portazo… en resumidas cuentas, que  no  nos entendíamos en absoluto el uno al otro”.

Sin embargo, desencuentro tan total, no provoca sino más bien  anuda o impide la ruptura con el otro, gracias a estos detalles o rasgos que pareciendo manías insoportables del otro, lejos de separarnos nos maniatan en tanto tales rasgos encierran  el valor inconsciente de lo sintomático en lo que tienen de satisfacción pulsional paradójica  no tanto  para el partenaire en este caso, sino como esa determinadas “manías” del otro cobran valor de síntoma para uno mismo también en relación a  uno mismo.

Para entrar con más detalle en el contenido de lo que causa este goce femenino, nos relata las sensaciones espirituales que lo acompaña “¿a qué otras influencias atribuías las exquisitas sensaciones que mencionas? –pues no sabría decirlo. Unas veces al perfume de Dante o de Shakespeare o incluso a un cuadro o a una puesta de sol…En ocasiones (aunque de manera muy ocasional) a lo  dicho por alguien que obró el milagro de poner en palabras, en el momento adecuado, lo mismo que yo había sentido y no había sido capaz de expresar”.

Este fragmento último se ajusta muy bien a lo que vendría a ser la construcción en Freud, ahí donde el analizante no puede llegar con su palabra y hay un imposible de decir, el analista puede expresar del modo más cercano y verosímil “lo mismo que yo había sentido y no había sido capaz de expresar”.

Insistimos en esta idea de la relación entre goce femenino que se siente en el cuerpo y sin embargo su fuente o su origen es pulsando la fibra anímica donde está implicada el alma. En( pag.25) “Yo nunca he amado de esta forma…como tampoco pensaba en nadie en particular al hablar, tal vez en dos o tres personas que, al pulsar eventualmente alguna tecla de mi ser, lograron hacer sonar una nota aislada de la extraña melodía que parecía dormir dentro de mi alma

Cuando hablamos del goce femenino en lo que toca al cuerpo, no nos referimos a lo que sería el orgasmo articulado al goce fálico, sino de estos “acontecimientos del cuerpo” donde el silencio de la pulsión se manifiesta haciendo hablar al cuerpo. Así la sensación de felicidad que le invade al tener el privilegio de experimentar una noche en la capilla de San Miguel en Florencia, la sensaciones de lo pudo oír “del extraño unísono con voces…violentas, apasionadas o apacibles, pero en cualquier caso, sometidas a una armonía tan increíble que me hizo pensar en el  cántico…El corazón me latía hasta provocarme sofoco, las lágrimas me escocían bajo los párpados…y es que la dicha, lo misterioso que resultaba todo aquello, llegaba a resultar intolerable, imposible de soportar.”

Es interesante la definición del goce tan ajustada que nos da en este fragmento, en tanto el goce es lo que yendo más allá del principio del placer, rompe cualquier equilibrio u homeostasis del organismo, en esta satisfacción paradójica cuyo goce colinda con la excitación  intolerable e imposible de soportar.

Y finalmente el cuento se cierra con esta salida e irónica pero real como la vida misma, por cuanto si partimos del aforismo lacaniano de “la no relación sexual” no es solamente por el imposible de alcanzar la satisfacción sexual total y plena, sino que dicho axioma trasladado al plano espiritual podría enunciarse como “el no hay alma gemela” en el sentido de esta complementariedad de encontrar la otra mitad que nos complete.

En (pag.28) “El Espíritu de la Vida: se ha dispuesto que cualquier alma que en la tierra haya buscado en vano un alma gemela ante la cual poder desnudar lo más íntimo de su ser la encuentre aquí se una a ella por toda la eternidad” “Bajaremos juntos a ese lugar maravilloso? –le pregunto ella- ¿Lo veremos juntos como si tuviésemos los mismos ojos y nos diremos con las mismas palabras todo lo que pensemos y sintamos?

Cuando la Mismidad, los mismos ojos y las mismas palabras, el imaginario narcisista de la realización de uno a través del otro, excluye la alteridad simbólica, la dialéctica del deseo y del amor queda congelada,  interrumpida, y lo imposible de la no relación retorna para introducir esta cuestión de lo que hay de sintomático y pulsional en toda relación y cuya modalidad de goce está en cierto modo sobredeterminada, por un sonido sin sentido, sea un chasquido, sea un portazo.

(Pag.31) “- ¿Una casa en la que vivir los dos juntos durante toda la eternidad?…Ella se abstuvo de responder, pero mentalmente en un arrebato de arbitraría sinrazón, concluyó para sí misma: A no ser que cerrases la puerta de un portazo y llevases botas que chasqueasen al andar”

“Ten en cuenta –le advirtió el Espíritu que ahora estás eligiendo para la eternidad…¡Eligiendo! –dijo ella con una media sonrisa triste- ¿Aquí arriba todavía sigue vigente esa vieja falacia sobre la elección?

Frase final del cuento (pag.35) “Y sola,  sentada en el umbral, aún espera escuchar, de un momento a otro, el chasquido de sus botas.

 

                                                                                     Comentario de Javier Porro

                                                                                     Valencia 21 de Marzo de 2016

 

 

 

 

 

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