Seminario del I.C.F. Presentado por Domenico Cosenza. Seminario X “La Angustia” de Lacan.

Revisión del estatuto del objeto:

Cap. VII: No sin tenerlo.

Cap. VIII: La causa del deseo.

 

Capítulos impartidos por: Doménico Cosenza.

Transcripción libre realizada  por: Javier Porro.

 

Cap. VII: No sin tenerlo.

El seminario de la Angustia plantea el objeto fuera de los especularizable y viene a suponer una vuelta al texto de Freud “Tres ensayos para una teoría sexual” para reformular la teoría de los objetos pulsionales en relación con la cuestión del deseo. La consistencia que el objeto toma en tanto causa del deseo.

Entrando en el cap. VII  aborda la relación entre angustia y objeto a. Hay diversas definiciones alrededor del tema de la angustia hasta ir construyendo su especificidad, dado que se trata de un  concepto con historia abordado por filósofos existencialistas, Kierkeegard, Pascal, S. Agustín, etc.

En (pag. 98) “En la oscilación económica de esta libido reversible entre i(a) y i’(a) hay algo que no es que se le escape, sino que interviene allí  con una incidencia cuyo modo de perturbación es precisamente lo que estudiamos este año. La manifestación más llamativa de este objeto a, la señal de su intervención, es la angustia.” Es decir, hay un modo de perturbación que rompe la especularización y cuya señal es la angustia.

Una segunda definición es la construcción de una correlación entre la manifestación del objeto a y el afecto de la angustia como seña de lo real, de su proximidad. “El sujeto solo puede entrar en esta relación por la vacilación de un cierto fadin, designada por su notación mediante una S tachada. La angustia es la seña de ciertos momentos de esta relación.

Otra definición del objeto a va más en la vertiente de un “a” que no significa nada que le da más el valor de letra. Cuando el objeto a es la pequeña “a” como letra. La letra a funciona como punto de identificación que permanece estable en las variaciones fenomenológicas.

”La notación algebráica que tiene precisamente la finalidad de darnos una localización pura de la identidad, ya que hemos planteado que la localización mediante una palabra es siempre metafórica, es decir, sólo podría dejar la función del propio significante fuera de la significación producida por su introducción”

En este sentido la letra no tiene un valor semántico tiene un valor de pura identidad, es algebráica, fuera de la dimensión del sentido. Es otra vertiente el valor literal más allá de la representación.

Hay otra definición (pag. 98 último párrafo) “Del mismo modo…” nos introduce a otra dimensión del objeto a como “extimidad”. Es un punto clave ya que cuando hablamos del objeto a nos referimos a un objeto que no es como cualquier objeto del mundo sino un objeto particular (p. ej. El objeto nada) es decir, como un objeto que no es reductible a la noción de objetividad en la tradición filosófica o científica.

La diferencia en el objeto en la ciencia y en el psicoanálisis es que el objeto no es reconducible como objeto en pura presencia, un objeto no objetivable.

(pag,99) “Es precisamente al estatuto del objeto a lo que se trata de recurrir con el fin de devolverle a lo simbólico el lugar exacto que le corresponde en la constitución y la traducción de la experiencia, sin hacer una extrapolación aventurada de lo imaginario en lo simbólico.” La ubicación del objeto nos permitirá reposicionar la experiencia poniendo en su justo lugar el objeto en su dimensión simbólica e imaginaria.

En una primera etapa Lacan hubiera dicho reconducir las representaciones imaginarias a su construcción simbólica. Aquí nos dice algo diferente. Tenemos un primer tiempo en la enseñanza de Lacan, años 50, donde el Yo/S tachado y en un segundo tiempo S tachado/a. En este segundo tiempo hay que reubicar al S tachado a partir del objeto.

Es como decir que en el corazón del sujeto está el objeto, pero es un tipo de objeto sobre el cual estamos trabajando sobre su estatuto, funciona a condición de ser causa de deseo.

La fundamentación del objeto en la Estética Transcendental kantiana es a partir de un ego transcendental como lugar de la constitución del objeto. (pag.99 último párrafo) “Aquí nos encontramos…. Que nuestra experiencia plantea e instituye que ninguna intuición, ninguna transparencia, …se funde pura y simplemente en la intuición de la conciencia puede ser considerada original, ni válida, y no puede por lo tanto constituir el punto de partida de ninguna estética transcendental… No puede de ningún modo estar exhaustivamente en la conciencia, puesto que es de entrada y primitivamente inconsciente, debido a su constitución por la incidencia del significante.

¿Cuál es el problema según Lacan? El problema es la entrada del significante en lo real y ver como en ese encuentro nace el sujeto. Tenemos un primer tiempo con la entrada del significante en lo real, y un segundo tiempo donde nace el sujeto por la incidencia del significante con lo real del goce del tiempo anterior.

Este proceso tiene lugar como encarnación, el primer nivel de respuesta. (pag. 100) “se trata de saber, precisamente, que le permite a este significante encarnarse”. Es un problema que se juega en el eje no tanto imaginario-simbólico como simbólico-real cuando incluye la dimensión del cuerpo.

Este cuerpo en psicoanálisis no es reductible a la red extensa de Descartes, no está en las coordenadas espacio temporales clásicas ni es dado de forma pura y simple en nuestro espejo. La consistencia del cuerpo va mucho más allá de la representación tiene esta vinculación con lo pulsional, con lo real a partir de las zonas erógenas. Un cuerpo para nada especularizable, son otras  coordenadas diferentes de la referencia clásica.

La dimensión de la propia mirada supone , en la experiencia del espejo, que el valor de la imagen empieza a cambiar. (pag.100) “Hay un momento en que esta mirada que aparece en el espejo comienza a no mirarnos ya a nosotros mismo. Initium, aura, aurora de un sentimiento de extrañeza que es la puerta que se abre a la angustia” Posteriormente Lacan hablará de la esquizia de la mirada y del fenómeno de la Anamorfosis como algo que introduce un agujero, punto de fuga en la escena produciendo una subversión en la representación donde la angustia tiene su inscripción.

Se introduce una transformación de la experiencia del objeto donde pasamos a  un objeto irrepresentable, el objeto en este tipo de experiencia pasa a este objeto privada, incomunicable que es nuestro correlato con el fantasma. “¿Dónde se sitúa exactamente el momento de esta mudanza, transformación, revelación?” Este pasaje de la representación especular hasta la irrupción del objeto a es donde Lacan introduce su fórmula que la angustia “no es sin objeto”. Con dicha fórmula extrae la consecuencia más radical del planteamiento de Freud más que ser propiamente una rectificación.

La angustia del psicoanálisis no tiene que ver con la angustia de los existencialistas o de Heidegger, relacionando el miedo con la existencia del objeto y la angustia con el no hay objeto. Lacan intenta introducir una línea de demarcación con una definición sutil “no es sin objeto”. Es decir, hay algo del objeto pero con la particularidad de no ser un objeto del mundo.

(pag. 101) “Este objeto no es estrictamente hablando, el objeto de la angustia….les presenté la formula relativa a la relación del sujeto con el falo: él no deja de tenerlo”. Está en la oscilación de tenerlo y no tenerlo. Esto me parece importante. No puede ponerse como dueño del objeto, es algo que aparece y desaparece. El “no sin” es cierto vinculo de alternancia que Lacan hace en su lectura de Freud que en la relación del Inconsciente hay algo que siempre se nos escapa, que no podemos controlar. A la formula “donde estaba el ello hay que poner el yo” Lacan contrapone” donde ello estaba el sujeto debe advenir”

La relación con el objeto a tiene esta dimensión donde no hay posibilidad de ser dueño del objeto quedando fuera del control del sujeto. Y lo mismo respecto del falo tenerlo y no tenerlo, no puede desde la posición de dueño ser el amo del falo, funciona en la dialéctica intermitente. Por esto Lévi-Strauss (pag.101) “el verdadero secreto..en la estructura en torno al intercambio de mujeres es que debajo del intercambio, hay falos que van a llenarlas. Es preciso que no se vea que es el falo lo que está en juego. Si se ve, angustia.”

La dimensión del corte en relación a la función de la ciruncisión. Es importante la dimensión del corte como algo aislable, pasar de la dimensión imaginaria del fantasma de castración a lo que se juega el corte en la circuncisión que se actúa en lo real del cuerpo. Este pasaje es la orientación del seminario de lo imaginario a la relación entre el significante y lo real.

(pag.102) “Esta mutilación del pene, evocada por las amenazas fantasmáticas del padre o de la madre..si haces esto, te lo van a cortar. Este  acento del corte ha de tener toda su importancia para que se pueda considerar  castración la práctica de la circuncisión.”

(pag.103) “En el campo de la pertenencia, hay dos clases de objetos, los que se pueden compartir, y los que no.. son objetos contables, objetos de intercambio. Pero hay otros” “Cuando estos objetos entran libremente en este campo donde no tienen nada que hacer, el de aquello que se comparte, cuando aparecen allí y se vuelven reconocibles, la angustia nos señala la particularidad de su estatuto. Son, en efecto, objetos anteriores a la constitución del estatuto del objeto común, comunicable, socializado. He aquí de qué se trata en el objeto a”.

Están por un lado los objetos comunes, y por otro los objetos anteriores que Lacan llama objeto a y que aparecen en la experiencia del sujeto como forma de irrupción de la angustia.

 

Cap. VIII: La Causa del deseo

(pag. 113) “El objeto a se sitúa este año en el centro de nuestro discurso…lo cual significa también que la angustia es su única traducción subjetiva” La única dimensión del objeto a, donde se manifiesta es en la experiencia afectiva del sujeto, a través de la vía del  patema. Tenemos dos modos de presentación del objeto a: por la vía de la angustia en tanto patema  o por la vía del matema en la fórmula del fantasma  “S losange a”

Una cosa es la relación con el objeto delante y otra la relación con el objeto detrás. El objeto a está detrás del Sujeto y funciona como causa invisible de su deseo, es también el objeto del fantasma. El objeto ahora está invisible pero orienta la relación con los objetos que están visibles, reintroduciendo la noción de causa en el objeto como real.

(pag.114) “El objeto a no debe situarse en nada que sea análogo a la intencionalidad de una noesis.” La experiencia fenomenológica siempre es una relación de intención, lleva al objeto tal como se ofrece al encuentro. Mientras que la causa del deseo es siempre en posición de invisibilidad, es irrepresentable, nada que ver con los objetos del mundo. La referencia de Lacan es probablemente a Spinoza cuando éste nombra una causa ausente que orienta en ciertas direcciones.

(pag,114)” De este objeto a…se manifiesta como teoría del conocimiento” La Teoría del conocimiento se funda sobre la ilusión del objeto a. El fundamento de la metafísica consiste en la represión del objeto a, la obliteración de la causa.

Se introduce la función de a como extimidad, es decir, un  objeto exterior pero está en el corazón del sujeto mismo con el que se tiene relación a la vez de intimidad y extrañeza. Es lo que funda la posición del sujeto en el lugar del Otro. (pag. 115) “A este exterior, lugar del objeto anterior a toda interiorización, pertenece la noción de causa”

(pag. 115-116) “ Voy a servirme del fetiche en cuanto tal, pues en él se devela la dimensión del sujeto como causa del deseo. ¿Qué es lo que se desea” El fetiche es la condición en la que se sostiene su deseo. Algo sin lo cual el deseo no encuentra las condiciones para desarrollarse.

El desarrollo del sadismo y el masoquismo ha sido desarrollado por Lacan también en su seminario 16 en el apartado “Clinica de la Perversión”. (pag. 117) “El deseo sádico…apunta a introducir en el sujeto, el otro, imponiéndole hasta cierto límite algo imposible de tolerar, el límite exacto en que aparece en el sujeto una división, una hiancia, entre su existencia de sujeto y lo que soporta, lo que puede sufrir en su cuerpo” “No es tanto el sufrimiento del otro lo que se busca en su intención sádica como su angustia.”

(pag.118) “Muy distinta es la posición del masoquista para quién esta encarnación de sí mismo como objeto es el fin declarado…En suma, lo que busca es su identificación con el objeto común, el objeto de intercambio. Sigue siendo imposible de captarse como aquello que es, en tanto que, como todos, es un a” En el masoquista hay una identificación del sujeto reducido a la posición del objeto común, la encarnación de sí mismo como objeto. Es muy importante ver como lo que busca es su identificación con el objeto común como objeto de intercambio.

Lacan retoma la cuestión de reconocerse como objeto del deseo es siempre masoquista, es un rasgo masoquista que puede generalizarse. Retoma la relación del masoquismo con el superyó. Diciendo que el superyó es la causa del masoquismo.

En el caso de la joven homosexual toma un momento clave la mirada del padre  en relación al pasaje al acto.

Turno de Preguntas

  1. ¿Función del fetiche en la perversión?¿De qué hablamos cuando hablamos del objeto plus de goce? R: En la perversión si bien no hay culpa está la angustia que aparece cuando el fetiche no puede cubrir completamente el agujero en el Otro.

El plus de goce supone siempre que hay un goce en perdida, no es masivo (Anorexia) es cuando entra dentro del discurso. En el sujeto neurótico que hace la experiencia del objeto tenemos el plus de goce y por otro lado la falta. El objeto a tiene estas dos caras.

  1. ¿Reconocerse objeto del deseo, estaría delante o detrás? R: Reconocerse objeto del deseo es la posición estructural de estar como objeto del deseo del Otro, el masoquismo empuja a esta posición al límite como posición constituyente.
  2. relacionada con la relación de la ley y el deseo? R. El deseo no existe sin la ley, no son contrapuestos, sino de dos dimensiones que se vinculan de manera estructural. El deseo del padre, de la madre como deseos que funcionan como ley, límites, coordenadas en la economía deseante del sujeto.

El masoquista tiene una identificación con el objeto común pero el aspecto más radical es que en su experiencia de goce se deja caer como objeto deyecto, rechazado. Es igual que en la sociedad capitalista donde los objetos caen en su obsolescencia programada para quedar como deshechos destinados a la basura. En este sentido hay esta sumisión superyoica que empuja hacia el objeto como mercancía al servicio del goce del Otro.

 

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