Seminario del I.C.F. presentado por S. Castellanos. Seminario X “La Angustia” de J. Lacan.

Seminario del I.C.F. presentado por S. Castellanos.

Seminario X  “La Angustia”  de J. Lacan. 

 

Revisión del estatuto del objeto:

Cap. IX: Pasaje al acto y acting out.

Cap. X:   De una falta irreductible al significante

Cap. XI:  Puntuaciones sobre el deseo.

 

Capítulos impartidos por: Santiago Castellano.

Transcripción libre realizada por : Javier Porro.

 

Introducción.

Voy a tomar como apoyo el libro “introducción al Seminario X de J. Lacan” realizada por J.A. Miller.

En estos capítulos que van desde el VII hasta el XI tratan de la revisión del estatuto del objeto y es la ruta que voy tomar. Difícil ruta en tanto se trata de transmitir el objeto a en Lacan, de cernir algo que no es del orden del significante, cuando se trata de ir más allá de una perspectiva terapéutica, de ir hacia lo incurable. Es ese punto del final de análisis lo que estamos tratando de cernir.

Son capítulos con una perspectiva clínica muy importante: el caso de Kris a propósito del caso de plagio y el  comer sesos frescos, la joven homosexual,  casos en relación al acting out.

J.A. Miller introduce al seminario X como un recorrido por la angustia previo al seminario XI “Los 4 conceptos fundamentales”.

Lo real para aproximarnos a dicho conceptos, decimos que está por todas partes, hablamos de un Seminario orientado por lo real, el encuentro con lo real, etc, lo real es siempre un elemento de exploración en la enseñanza de Lacan.

El significante es utilizado como una herramienta en el seminario de la angustia para excavar en lo real. No hay equivalencia entre lo real y el significante.

¿Por qué elige la angustia antes del Seminario de los 4 conceptos? Porque es una vía de acceso al objeto a, de aproximarse a lo real. Elige la angustia como desvinculada del concepto, de la cadena significante. La angustia se sitúa por fuera del concepto, de la cadena significante S1 S2.

El objeto a no está moldeado sobre la imagen, en el seminario X se procede a una descomposición del  nivel especular, hay una crítica a lo imaginario, al estadio del espejo. En cap. XXIV (pag. 352)  nos dice hay desconocimiento del objeto a “ aquel donde el objeto a se encuentra más enmascarado y, por este hecho, el sujeto está más protegido en cuanto a la angustia”.

El seminario en realidad más que tratar de la angustia es una coartada para explorar el objeto a. De lo que siempre se está hablando es de la articulación entre el hablar y el gozar y hay síntomas por esto cuando el instinto está perdido, pero finalmente el goce en el ser hablante es lo que no va, lo que por exceso o por defecto es sintomático, el cuerpo habla con síntomas.

¿Cómo pensar el poder salir  de estos impasses donde el sujeto está atrapado? Los paradigmas del goce de J.A. Miller nos orientan en este ordenamiento.

Paradigma 1, que abarca los seminarios I-IV el goce está del lado de lo imaginario. Se plantea la disyunción entre lo imaginario y lo simbólico.

Paradigma 2, seminarios V-VI, el goce queda reabsorbido en lo simbólico.

Paradigma 3, seminarios VII-X apuntan en una orientación a lo real.

Paradigma 4, seminario XI,  a través de las operaciones de alienación y separación. En este seminario Lacan propone que algo de este goce puede ser localizado alrededor de las zonas erógenas, los restos del objeto a forman el goce oral, anal, escópico e invocante ampliando la lógica de Freud por la vía de la voz y la mirada.

Paradigma 5, es el seminario XVII, el goce a través de los discursos. Cuando solamente se toma la vertiente de lo simbólico y el goce se deja de lado en la transferencia, hay algo del goce que retorna siempre. Cuando atendemos a un paciente sabemos que en la transferencia se introduce a través de las palabras el registro del goce, puede que el paciente haga un acting, maniobras para colocar dicha repetición en relación con el analista. La consecuencia que el objeto de la pulsión no sea tenido en cuenta es o bien un acting o un pasaje al acto.

 

Capítulo IX: Pasaje al acto y acting out.

Coloca el acting y  como respuesta sintomáticas. (pag 138-139) “El acting out es un síntoma. El síntoma, también, se muestra como distinto de lo que es, lo demuestra el hecho de que deber ser interpretado..Como ustedes saben el síntoma no puede ser interpretado directamente, se necesita la transferencia, o sea, la introducción del Otro” “El síntoma, en su naturaleza, es goce…Es del orden que les enseñé a distinguir del deseo como goce, es decir que este último se dirige hacia la Cosa, una vez atravesada la barrera del bien, o sea, del principio del placer, y por eso dicho goce puede traducirse como un Unlust… término alemán que significa displacer.”

Si enumeramos las características que definen el pasaje al acto por un lado y el acting out por otra tenemos la siguiente división:

Pasaje al acto:   

-Sale de la escena del mundo  quedando reducido a su condición de objeto a.

-Ruptura de la transferencia.

Se deja caer, identificado como objeto a, deshecho.

El pasaje al acto más conseguido es el suicidio.

 

Acting out:

-La palabra se detiene y el sujeto actúa por fuera de la sesión, es un mensaje dirigido al Otro.

– El analizante hace el acting y lo puede hablar, tiene lugar fuera de la sesión pero retorna a la transferencia.

En el apartado 4 del cap. IX plantea la angustia como el afecto que  no engaña, frente a lo que Freud plantea como “este inconsciente que tenemos la costumbre de considerar como lo más profundo, la verdad verdadera, puede engañarnos”.

El fantasma se franquea o se atraviesa. En el análisis no se deja de hablar de la versión fantasmática de su lugar en el mundo. Atravesar el fantasma es como interponer un velo, pantalla, delante del goce. Estamos hablando de la formula del fantasma S<>a/a.  Atravesar el fantasma sería saltar la barrera del bien, la belleza para ir al encuentro con el objeto a.

El sujeto en el pasaje al acto, abandona la escena del mundo, o en el acting sale del decir pero dirigido su mensaje a otro en la transferencia. Se identifica con el objeto a en tanto no significante. En el pasaje al acto salta la pantalla, el velo, y el objeto a como objeto de goce con el que se identifica. Lacan  nos da la referencia de Dora y la bofetada al Sr. K (pag.129)  cuando este le dice “mi mujer no es nada para mi”. Dora sale de la escena del decir reaccionando con la bofetada, no le contesta con palabras y se identifica con la Sra. K con la que Dora está interesada y desaparece el espejo que constituye el Sr. K.

Comentaremos brevemente (pag. 132) “Antes del estadio del espejo, lo que será i(a) se encuentra en el desorden de la a minúscula que todavía no es cuestión de tenerlos o no tenerlos. Este es el verdadero sentido, el sentido más profundo a darle al término autoerotismo, le falta a uno el sí mismo, ..No es el mundo exterior lo que le falta a uno, como suele decirse impropiamente, sino uno mismo”.

La separación del cuerpo fragmentado es inaugural, es preciso que se constituya ya que no está garantizado y se hace por vía de la simbolización. La experiencia del cuerpo como fragmentado se ha de constituir como Uno. Este cuerpo que se constituye es especular proceso que no ha tenido lugar en el cuerpo despedazado como así testimonian los casos de esquizofrenia.

La angustia como señal, fenómeno de borde cuando el yo está constituido en sus fisuras pueden aparecer, pero no es suficiente y nos remite más a fenómenos de despersonalización como el  no reconocimiento de la imagen especular. En (pag.133) “Fenomenológicamente, parece obvio que la despersonalización empieza con el no reconocimiento de la imagen especular… con qué frecuencia es al  no reconocerse en el espejo, o cualquier cosa análoga, cuando el sujeto empieza a ser presa de vacilación despersonalizante,”

(pag. 134) “Basta con referirse a aquel momento que señalé como característico de la experiencia del espejo y paradigmático de la constitución del yo ideal en el espacio del Otro, aquel momento en que el niño vuelve la cabeza… hacia ese Otro, ese testimonio, ese adulto que está ahí detrás de él, para comunicarle con su sonrisa, con las manifestaciones de su júbilo, digamos, algo que lo hace comunicarse con la imagen especular. Si la relación que establece con la imagen especular es tal que el sujeto está demasiado atrapado en la imagen…, es que la relación dual pura lo desposee de su relación con el Otro con mayúscula.”

¿Qué se puede hacer con el pasaje al acto cuando se identifica como deshecho, no está orientado al analista y se realiza sin la transferencia? Si tomamos el fantasma como el velo que se rasga, podemos restablecer por la vía de la palabra aquellos momentos que pueden historizarse relatados a través de los pasajes al acto, por ejemplo diferentes intentos de suicidio que al contarse van formando una trama simbólica donde no existe.

(pag.136) “El acting out es esencialmente algo, en la conducta del sujeto, que se muestra. El acento demostrativo de todo acting out, su orientación hacia el Otro, debe ser destacado” “En el caso de la homosexualidad femenina, Freud insiste en ello, la conducta de la chica se exhibe ante los ojos de todos. Cuanto más escandalosa resulta tal publicidad, más se acentúa su conducta. Y lo que se muestra, se muestra como esencialmente distinto de lo que es. “ “Lo que es, Freud lo dice de todas formas, es que ella habría querido un hijo del padre”.

En mi historia está el enunciado “hay algo que no te puedo decir” por parte de la madre que opera como una X.  Para ilustrar el tema del objeto en la transferencia tomo mi propia demanda de saber como una de las condiciones requeridas en mi elección del segundo analista. Colocado del lado del saber J.A. Miller lo sitúa como objeto anal, epistemológico. Cuando se produce el encuentro con este resto, deshecho, esto produce un impacto y cierta angustia, y pregunto al analista ¿Ahora qué? Este encuentro produce un efecto de deser sobre el goce propio y la respuesta es dar una vuelta más, escuchado del lado de la reconstrucción de mi en tanto caso clínico.

La vuelta de tuerca remite a este efecto de reducción pero sin pasar grandes cosas en la transferencia. Empiezo a trabajar y planteo el colocar al analista como director de tesis sobre el Dolor, pero resulta que es un director de tesis que nunca decía nada. En el análisis como no pasaba nada porque el analista se callaba, le robé los libros como un acting out.

El analista hizo semblante de objeto, consintió en el querer dirigirme la tesis, pero trabajo fundamentalmente con el corte y con el silencio que él operó para que el saber del Otro, el sujeto supuesto saber que en mi particularidad tenía un acento importante. Hubo que desalojar al Otro del lado del saber y se produce de mi parte el acting out.

Hay una sesión donde hablo que el análisis está hecho de piezas sueltas. Mi analista contesta “piezas sueltas” sin dar pie a que la sesión más que breve se prolongue. Esta el goce que se infiltra todo el tiempo en los enunciados, el S1 S2 es la maquinaria simbólica infinita. El analista interviene entre S1//S2 y dice “piezas sueltas”

Este ejemplo  viene bien para explicar la topología del toro y del cross-cap. Para que el objeto salga a escena de la buena manera, para circunscribir su objeto en  la cadena S1S2/a hay que intervenir en la línea de flotación separando el a. El objeto epistemológico como el último objeto a extraer supone la dificultad de encontrar un significado a las cuatro letras CPUT, que por no remitir a ningún significado confrontan con la existencia de un agujero, punto de llegada a un imposible de decir.

Esto permite ir más allá de los impasses freudianos en Análisis terminable e interminable para pensar el final de análisis en una lógica distinta más allá de Freud. La función del corte en la sesión analítica supone también la sesión variable del tiempo para producirlos efectos de un análisis orientado por lo real. Hay un trabajo del sentido por parte del analizante, pero para el analista es llegar al a, que es donde se aloja la fuente de la repetición. Si no hay algo que se puede relacionar entre lo simbólico y lo real, la repetición continúa sin cambio en el funcionamiento sintomático.

 

 

Capitulo X: “De una falta irreductible al significante”

Se trata de una falta que no puede ser simbolizada . Y en una segunda versión se trata de una falta irreductible, que va en dirección al significante, hacia o es fuente del significante. En este doble movimiento está el secreto de lo que no puede ser dicho en la cadena significante pero es la fuente de que algo pueda ser dicho.

Lacan efectúa dos movimientos desde el agujero en la topología del toro y del cross-cap a la falta subjetiva. Tomando el ejemplo del libro que falta en la biblioteca no hay falta en lo real, pero puede captarse en lo simbólico si están ordenados, si el vacío que deja el libro que falta se hace evidente.

(pag. 146) “Ya les dije en otro tiempo, en suma, que no hay falta en lo real, que la falta sólo puede captarse por medio de lo simbólico. Es en el nivel de la biblioteca donde se puede decir, Aquí el volumen tal falta en su lugar. Este lugar está designado por la introducción previa de lo simbólico en lo real. Po este motivo, la falta de la que hablo aquí, el símbolo la colma fácilmente, designa el lugar, designa la ausencia, presentifica lo que no está ahí.”

Si puedo colocarlo en su lugar la falta es reductible, pero si arranco las páginas entonces, la falta es irreductible. La falta es un operador de la estructura que no puede ser reducida por el S1S2. En la topología encontramos formas de una dimensión que no puede ser reducida.

En pag. 147, vemos que el toro según se haga el corte, el agujero puede ser reductible  o no reductible hasta llegar a un punto del agujero irreductible. El concepto de falta como falta que es irresoluble, con resto, lo que evita la fantasía de pensarla experiencia de un análisis con resto o sin resto.

Por esto elige la angustia para dar cuenta de este resto. Toma el duelo para pensar la clínica en relación al resto subvirtiendo la concepción de Freud. En este momento el resto puede pensarse  como un pedazo del cuerpo que cae. En relación al Otro se parte del agujero y voy al significante pero no es posible porque encuentro la falta irreductible.

En (pag. 148) “La falta es radical, radical en la constitución misma de la subjetividad, tal como se nos manifiesta por la vía de la experiencia analítica. Me gustaría enunciarlo con esta fórmula –en cuanto eso se sabe, en cuanto algo accede al saber, hay algo perdido, y la forma más segura de abordar eso perdido, es concebirlo como un pedazo de cuerpo.”

Revisión del concepto de castración en Freud.

En Freud está ligada a la percepción del órgano fálico en la mujer y a negar esta ausencia, inducida por la privación femenina. Lacan dice: “a la mujer no le falta nada en lo real del cuerpo” a diferencia de Freud, la privación femenina en Lacan se puede leer en relación a lo simbólico, a la existencia de un significante que nombra lo que se tiene, pero en este seminario de la angustia rompe con esta concepción ya que al introducirla castración imaginaria ahora nada falta ya que la ausencia real del pene es equivalente a la privación.

En este seminario el movimiento es que la falta real no es consecuencia de lo simbólico sino que la precede. J:A. Miller en el seminario de la Introducción a la Angustia en pag. 45 se refiere que a la mujer no le falta nada y es en el falo como órgano donde el varón encuentra la castración imaginaria en tanto órgano detumescente. Es el varón el que tiene relación con la falta, la relación con el deseo y el goce, opera en la inferioridad del goce de la cópula en el varón donde la mujer no pierde nada.

El falo ya no está implicado como significante sino como órgano, pero es por los órganos que introduce la dimensión del goce donde  antes todo era reabsorbido  por lo simbólico. Para circunscribir el goce es por la vía de la introducción del pene como órgano, el cuerpo fragmentado, el desprendimiento de la placenta, etc., como el mejor modo de dar cuenta en la clínica por el goce del cuerpo.

 

Respuestas a preguntas planteadas

Este capítulo rompe con la idea de los objetos pregenitales, no es una visión naturalista, madurativa, que sigue las fases oral, anal, fálica… aquí el objeto se trata de una falta irreductible referida al objeto a. Finalmente esa falta va a ser lo real y  va a nombrar el objeto a como semblante de lo real.

En el seminario XI lo que hace con el goce mítico del viviente que precede al encuentro con lo simbólico, por la vía de la alienación y la separación el sujeto por un lado pierde goce y por otro lo recupera, pero el goce queda localizado en las zonas erógenas.

Referente a la distinción entre el objeto a y lo real ¿Cómo se acaba en análisis con lo real para pensar el fin del análisis? Finalmente lo real sería lo inasimilable como traumático, lo imposible de decir, lo que queda fuera del sentido y fragmentos o trozos de real. Lo real en definitiva no es un concepto, son trozos de real determinados por encuentros contingentes donde uno se coloca ante la mujer donde no hay significación.

El encuentro es con el trauma freudiano, fuera de todo cálculo y sin relación con la gravedad de lo que pase, y después está el encuentro con lo real en la pura contingencia, la clave está en la respuesta subjetiva frente a lo real que hay que localizar. Es del lado del fantasma y del lado del síntoma como modo de tratamiento de lo real y de la angustia.

 

 

 

 

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